"Yo no nací para agradar a todo el mundo. Ni Cristo lo consiguió"

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo ayer que «yo no nací para agradar a todo el mundo. Ni Cristo lo consiguió», mientras su antecesor, Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) le advirtió que «hablar de Dios en asuntos de la política es siempre una exageración».

Lula da Silva viajó ayer a Pará, en el norte de Brasil, donde al visitar una cooperativa frutihortícola sostuvo que en su gobierno «sólo quiero ser justo con el pueblo y con mi conciencia. Quiero ir cada noche a la cama y decir: ‘Estoy haciendo lo que la mayoría del pueblo desea que sea hecho ‘». El presidente aseguró que su proyecto para modificar el sistema de jubilaciones y pensiones es «muy justo ya que elimina las jubilaciones millonarias en el sector público. Ahora, quienes ganaban 40 mil reales o 50 mil reales van a poder cobrar no más que 17 mil reales», unos 5.660 dólares.

«En el empleo público, se jubilaban la mujeres a los 48 años y los varones a los 53 años. ¡Y un plantador de maracujá tiene que trabajar 60 años para poder jubilarse! Eso no era nada justo», agregó Lula da Silva.

En Campos de Jordao, a 70 kilómetros de San Pablo, el ex presidente Cardoso criticó las últimas menciones a Dios de Lula da Silva.

El presidente Lula dijo a la revista Veja que si, en 1995, «no me hubiera presentado a la reelección, me habría retirado como un dios». «Yo creo que hablar de Dios en asuntos de la política es siempre una exageración», dijo Cardoso.

«Lo lamentable es que, por su falta de experiencia, el presidente Lula va a continuar hablando de ese modo», agregó.

El presidente suele hablar de Dios tanto en las entrevistas que concede como en sus discursos, en los que suele apelar a imágenes o giros populares. *

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