Kirchner le baja tono a la crisis y afianza poder
Ayer desde el Gobierno se trató de restar importancia a la tormenta en la intimidad del poder político. Al menos se admite que los dos tienen «visiones diferentes». Es lo que dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien de todas maneras desmintió la existencia de una polémica y aclaró que a Scioli «lo eligió la gente y no tiene por qué renunciar».
El vice siguió esa corriente y, como otros funcionarios, trató de restar dramatismo a la situación. Kirchner no comentó nada sobre el tema, como si el silencio fuera lo único que los une en la actualidad. Es que desde hora temprana el Gobierno irrumpió para desmentir que los cada vez más violentos roces entre el presidente y el vice signifiquen una crisis institucional.
Sin embargo se ratificó por la boca de altos funcionarios que las posiciones del Presidente en los temas que generaron los primeros roces con Scioli: derechos humanos y tarifas de los servicios públicos privatizados.
Para Alberto Fernández en el caso de los derechos humanos el Presidente tiene una posición que quedó clara en la campaña, y no le gusta minimizar la decisión del Congreso «de anular las leyes del impunidad. Scioli había dicho, horas después de haberse aprobado en Diputados la anulación del Punto Final y la Obediencia Debida, que en un país serio el Congreso no anula las leyes». Ayer la Cámara alta ratificó la postura de la baja, en claro respaldo al Presidente.
En cuanto al tema tarifas, el cortocircuito con Scioli se había generado cuando el vice afirmó en una reunión con empresarios que iba a haber aumento de tarifas en octubre. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, puntualizó que «el Presidente insiste con que es indispensable que los contratos de las privatizadas sean revisados convenientemente antes de estudiar aumentos de tarifas».
Scioli estuvo con «Chiche» Duhalde en un mitin proselitista, a guisa de que no está solo en el espacio tan diversificado del justicialismo. Antes de esta crisis, la esposa del hombre fuerte del peronismo, Eduardo Duhalde, se había colocado más cerca del vice que de Kirchner, en el asunto de las leyes de impunidad; un dato.
Pero el gobernador bonaerense, que es de ese espacio, Felipe Solá, pidió apoyar la autoridad del Presidente. Y Duhalde puso lo suyo para que el Senado aprobara la anulación de las leyes de la impunidad.
Los «abusos» del vicepresidente
Kirchner aprovechó una cita previa para emitir señales simbólicas. Conversó con la cúpula de AEA (Asociación de Empresarios Argentinos), la más influyente y que no pudo hasta ayer encontrarse con el primer mandatario, quien privilegió a organizaciones de pequeñas y mediano porte. La reunión pareció reforzar la idea de que el Presidente avanza sobre un territorio que hasta ahora parecía más reservado para Scioli: el diálogo con los empresarios.
El conflicto con el vice dentro del Gobierno tomó una temperatura más elevada que nunca, cuando el Presidente salió a golpear a Daniel Scioli, para marcarle su autoridad, y despidió «de una vez» a los principales funcionarios de la Secretaría de Turismo y Deporte, todos hombres que respondían al ex motonauta.
Ayer las «voces fueron de poner paños fríos, no sea que el fantasma de la crisis que acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa, luego de la renuncia del entonces vicepresidente, Carlos ‘Chacho’ Alvarez, tomara más cuerpo aunque los protagonistas de las dos situaciones son muy distintos».
Con todo la dimensión de la crisis institucional, una ruptura entre las dos máximas figuras del Estado, se parece demasiado a la del año 2000.
Los analistas entienden como origen del chisporroteo al hecho de que Scioli nunca le habló con franqueza al Presidente de sus ideas expuestas en público. Y Kirchner, el Presidente más celoso que se recuerde de los secretos de la política, nunca le trasladó al vicepresidente los cursos profundos de su administración. Además Scioli se presentaba ante los dueños del capital como «la cabeza de uno de los tres poderes del Estado».
Si algo enfureció al Presidente es, según el comentarista de La Nación, Joaquín Morales Solá «cuando vio otra estrategia destruida: la anulación de esas leyes resultará seguramente una simple declaración política del Congreso, pero era necesaria para impedir las extradiciones de más de 40 ex jefes militares requeridas por el juez español Baltasar Garzón. Esa era la estrategia del oficialismo. Scioli la ignoraba».
Pero en última instancia, debe reconocerse que esas declaraciones del vicepresidente no fueron más que las gotas que rebasaron la escasa paciencia presidencial. «Lo fastidió el pavoneo de Scioli por Europa hace más de un mes, que el vicepresidente nunca le anticipó a Kirchner. Lo irritó más aun al Presidente que Scioli comprometiera al gobierno con la idea de fijar a Miami como la sede del ALCA, cuando el propio Kirchner estaba negociando con el presidente Lula una propuesta diferente», recuerda Morales Solá.
Se suele decir que el que avisa no es traidor y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, fue encomendado varias veces para transmitirle a Scioli la necesidad de un perfil más bajo, sobre todo en sus contactos con el mundo empresario. Fernández es el encargado de hablar con ese universo en nombre del Presidente.
De acuerdo con la carta magna el rol del vicepresidente es presidir el Senado. ¿Se conformará o será ariete de un bloque antagónico a Kirchner? En el Gobierno hay quien opina que sí y otros no creen que le dé ese perfil. Veremos.
Como veremos si lo ocurrido ha sido lo que se expone o una manifestación de intolerancia frente al disenso de parte del Presidente, como cree el espacio más conservador de la política local.
La líder del ARI, Elisa Carrió, se colocó al lado de Kirchner aunque le pidió «mesura» en sus decisiones y considera que la crisis «todavía» no constituye una crisis institucional, aunque auguró que «va a serlo».
Dijo también que lo ocurrido rompe con la «luna de miel» de la ciudadanía con la nueva administración, y que de ahora en adelante debe haber «tranquilidad y calma» para afrontar los nuevos tiempos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad