Londres intentó silenciar dudas del científico muerto

El gobierno británico intentó silenciar las dudas del ex inspector de armas de la ONU David Kelly sobre la veracidad del informe de las armas iraquíes, que sirvió como justificación para la invasión a Bagdad, según detallaron ayer documentos oficiales presentados en la investigación judicial sobre la muerte del científico.

Los documentos secretos, leídos por el juez lord James Brian Hutton en la sala 73 de la Royal Court de Londres, demuestran la clara intención del premier Tony Blair de no generar duda alguna sobre la consistencia de los informes británicos contra Irak, tras el reporte de la BBC que acusó al gobierno de haber «modificado y hecho más sexy» el informe sobre las armas iraquíes.

Kelly fue la fuente esencial que utilizó la BBC, y presuntamente se suicidó el pasado 18 de julio en el condado de Oxfordshire, tras recibir fuertes presiones del gobierno.

El memorando enviado el 14 de julio, un día antes de que Kelly debiera presentarse al Comité parlamentario de Exteriores, indicó que el científico «debía guardarse sus comentarios para él».

«El secretario de Inteligencia y Defensa (DCDI) hablará con Kelly esta tarde (14 de julio) antes de comparecer ante el Comité de Exteriores, y recomienda que Kelly no dé su punto de vista sobre el dossier», decía la nota.

Otros documentos revelaron además que altos funcionarios del Ministerio de Defensa al parecer afirmaron durante una reunión con Blair que las declaraciones de Kelly «serían muy peligrosas para el gobierno».

«En caso que hablara y diera evidencia (Kelly), parte de ésta podría ser peligrosa en algunos detalles como el tema de los 45 minutos (de Saddam Hussein para lanzar un ataque)», reveló hoy a Hutton, Kevin Tebitt, secretario permanente para el Ministerio de Defensa. *

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