Los EEUU en medio de un atolladero en Irak
Las fuerzas estadounidenses se encuentran en medio de un atolladero en Irak, envueltos en una dura guerra contra enemigos incapturables tras el atentado contra el cuartel general de Naciones Unidas que barrió por el momento toda esperanza de un regreso a la normalidad en el país.
Hace algunas semanas, el ejército norteamericano decía estar cerca de capturar al ex mandatario Saddam Hussein y pensaba que esta cuestión solucionaría sus problemas en Irak. Los atentados contra la embajada de Jordania (14 muertos) y contra la sede de la ONU (al menos 24 muertos) cambiaron la situación.
Los militares estadounidenses ya no son los únicos objetivos de los ataques: leales al partido Baas e integristas islamitas que explotan el caos de la posguerra también matan a partir de ahora a extranjeros y civiles.
El ataque del martes contra el Hotel Canal se produjo unas horas después de la captura del ex vicepresidente Taha Yasin Ramadan, el 38º responsable iraquí arrestado o abatido por los estadounidenses.
En la baraja de cartas en la que Washington representó a los 55 dirigentes iraquíes más buscados, Ramadan era el diez de diamantes. Antes del atentado contra la ONU, el comandante norteamericano William Thurmond reconocía que la detención de esas 55 personalidades no aportaría una solución a todos los males.
«Los distintos enemigos de la coalición tienen motivos diferentes. Están los terroristas locales y la gente que viene del exterior de Irak y están los criminales», declaró el comandante Thurmond a la AFP.
Pese a que Estados Unidos y Naciones Unidos continúan firmes tras al ataque del martes, esta situación recuerda los atentados contra las tropas de mantenimiento de la paz en Beirut, Líbano, en los años 80, que tuvieron como efecto acelerar su retirada. *
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