Una nueva cooperación argentino-venezolana

Al lado de Chávez, Kirchner cargó contra la deuda externa

La visita del mandatario venezolano provocó fuerte conmoción popular así como ostensibles reparos del espacio conservador en un marco tan especial como el impasse de las negociaciones argentinas con el FMI, cuyo final es clave para muchos aspectos de la vida nacional y la llegada al país del secretario para asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Roger Noriega un fuerte crítico de Chávez.

Noriega tratará en su estadía de influir para debilitar cualquier conformación de acuerdos que frenen las presiones de los EEUU tanto sobre que ALCA quieren los norteamericanos, como una injerencia mayor de Latinoamérica en Irak. En una declaración conjunta, titulada «Manifiesto de Buenos Aires», Kirchner y Chávez coincidieron en destacar los vínculos históricos y de hermandad continental, basados en los ideales de Simón Bolívar y José de San Martín, y en los valores de democracia y solidaridad cooperativa que sus Gobiernos y pueblos profesan.

No fueron alegorías de circunstancia porque marca el clima del encuentro a favor de un rumbo independiente. Tampoco fue casual que los dos mandatarios recordaran la llamada «Doctrina Drago», por el nombre del canciller argentino en los albores del siglo XX cuando se opuso al cobro compulsivo de la deuda de Venezuela.

Kirchner señaló en su discurso que sabía «muy bien que no es simple la tarea; sé también cómo el peso del endeudamiento externo hace lento el viaje que nos lleva al mañana tan ansiado. La deuda externa que abruma nuestros pueblos es por cierto otro de los componentes de esta realidad que nos circunda. La Argentina, en este año del centenario del bloqueo dispuesto por países europeos contra las costas venezolanas, se enorgullece del papel que desempeñó un ilustre hijo de nuestro país, el canciller Luis María Drago, quien consagró la doctrina que lleva su nombre ante el atropello que sufría entonces Venezuela, instalando como principio del derecho internacional el no cobro compulsivo de la deuda externa».

Primero, integración sudamericana

Además, el documento dice que «decidieron imprimirle una nueva dimensión a las relaciones bilaterales, haciendo especial énfasis en el desarrollo de programas comunes que aseguren la paz y la democracia e impulsen la justicia social para combatir la pobreza y la exclusión en todas sus formas».

Kirchner advirtió que «no se puede vivir condenando a nuestros pueblos a la pobreza y a la marginación» para hacer frente a una «deuda impagable» y criticó las políticas que «condenan al hambre» a amplios sectores de la población.

Sabido es que el argentino libra una batalla contra la impunidad heredada de los años de plomo. Por eso no pasó desapercibido que haya reconocido «los incontables gestos» con los que el pueblo venezolano «demostró su amistad para con el pueblo argentino» y puso de relieve que el país caribeño «abrió sus puertas a los compatriotas perseguidos» durante la última dictadura. También agradeció a Venezuela por el apoyo de ese país al reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

Durante la ceremonia de firma del acuerdo con su par de Venezuela Kirchner cuestionó a «los que demandan mercados libres pero cierran las puertas a los productos» de países latinoamericanos e instó a «encontrar soluciones ingeniosas a problemas conocidos».

Chávez llamó a la unidad latinoamericana y citó la frase del ex presidente Juan Domingo Perón: «El siglo XXI nos encontrará unidos, o dominados, y aquí estamos, entramos al siglo XXI dominados», enfatizó Chávez. «Sólo unidos» los países latinoamericanos podrán generar «un nuevo modelo, un nuevo proyecto liberador que genere igualdad y justicia».

Los dos presidentes se trataron de «amigos», acaso para desalentar versiones que sostenían que Kirchner sólo se encontró con su invitado ayer, al inicio de la visita oficial, a pesar que Chávez está aquí desde el domingo. Esas horas anteriores y otras después de los actos previstos, el venezolano habló con sectores sociales diversos donde postuló salir del FMI y contraponer al ALCA con su iniciativa, el ALBA (alternativa bolivariana). Ni una ni otra de esas ideas surgió en los discursos oficiales, lo que indica que Kirchner tiene sus diferencias con las mismas. *

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