Ultimátum de Israel al primer ministro palestino Abu Mazen

Veinte muertos y 105 heridos en el atentado de Jerusalén

Israel advirtió ayer que la negociación sobre la «hoja de ruta» para Medio Oriente terminará abruptamente si mañana el premier palestino, Mahmmud Abbas (Abu Mazen), no desmantela a los «grupos terroristas», tras el atentado de ayer contra un autobús en Jerusalén.

El atentado llevó a Israel a postergar sin fecha el retiro de sus fuerzas militares de Jericó y Kalkilya, en Cisjordania.

El vicepremier israelí, Yossef Lapis, dijo que Abu Mazen «tiene su última oportunidad», en declaraciones hechas a la radio militar israelí.

«Si esta noche o mañana temprano, Abu Mazen y el ministro de Defensa palestino, Mohammed Dahlan, no inician con decisión el desmantelamiento de grupos terroristas palestinos, el trazado de paz será finalizado», advirtió Lapid. Negociadores palestinos e israelíes mantuvieron contactos hoy para hacer efectivo el esperado retiro israelí de las dos ciudades cisjordanas, pero todo se detuvo tras el atentado en Jerusalén.

El comienzo del retiro estaba previsto para el lunes, pero se frustró por diferencias de último momento. El presidente palestino, Yasser Arafat, expresó después de haber examinado un informe su total contrariedad frente a la modalidad de los retiros israelíes que, reveló, no prevé la remoción de los puestos de bloqueo militares vecinos. Arafat dijo que la situación es particularmente grave para los habitantes de Kalkilya, que se encuentran ahora rodeados por barreras de seguridad israelíes y que sólo pueden dejar la ciudad a través de un único paso.

Ayer, emisarios del ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, y de su par palestino, Dahlan, tuvieron nuevos contactos, pero se cortaron una vez conocido el atentado, que puso nuevamente en peligro la continuidad de la hoja de ruta.

La «hoja de ruta» es el plan para finalizar en negociaciones de paz que auspician entre israelíes y palestinos Rusia, Unión Europea, Naciones Unidas y Estados Unidos.

Según el plan de retiro, si los acuerdos se cumplen, Israel deberá dejar también la ciudad de Ramallah y Tulkarem, con la condición de que entretanto no se hayan verificado nuevos atentados.

«La cuestión de Kalkilya representa un precedente para la realización de la hoja de ruta», observó el ministro negociador palestino, Yasser Abed Rabbo.

«A sus habitantes se les garantiza plena libertad de desplazamiento y de trabajo en los campos vecinos. De otro modo no habrá acuerdo», agregó.

Un segundo elemento de incertidumbre es el representado por algunas decenas de palestinos, buscados por Israel bajo el cargo de haber realizado ataques armados, que según Mofaz deberían ser «neutralizados» por los servicios de seguridad de Dahlan en las zonas que están por ser entregadas a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió ayer a la ANP que tome medidas rápidas y concretas para «desmantelar y destruir» a los grupos extremistas que, dijo, amenazan el proceso de paz en curso.

Entretanto, nuevos elementos de tensión se perfilan ya en el horizonte de israelíes y palestinos: al sur de Jerusalén, dijo ayer el diario Haaretz, están por ser readquiridas tierras para la construcción de una barrera de seguridad como protección de los barrios judíos.

Esta barrera, informó el diario, incluirá también la Tumba de Raquel (periferia de Belén) y algunos pueblos de Cisjordania, circunstancia que generó ya la alarma en la ANP.

Siempre ayer, el grupo humanitario israelí Betzelem publicó un informe en el que denuncia el progresivo vaciamiento del barrio viejo de Hebrón, Cisjordania, por parte de sus habitantes palestinos, por los repetidos toques de queda y los enfrentamientos con los colonos.

En la mesa de los dirigentes palestinos se encuentra también la suerte de miles de militantes recluidos en Israel, que amenazan con proclamar en días una huelga de hambre y piden su liberación incondicional.

Entre estos, el nombre más célebre es el de Marwan Barghuti, dirigente de Al Fatah en Cisjordania aún bajo proceso en Tel Aviv.

Incluso la decisión del premier, Ariel Sharon, de adquirir en el futuro gas natural egipcio, y no el de la British Gas, que podría ser extraído a precios convenientes en Gaza, contribuyó en estos días a incrementar la desconfianza de los palestinos frente a las intenciones israelíes. *

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