"Dios es brasileño", había declarado Vieira

«¿No decimos que Dios es brasileño? Yo estoy seguro de qué siempre me protege», dijo Sérgio Vieira de Mello, desde Bagdad, en una de las últimas entrevistas periodísticas que concedió, antes de morir ayer en el atentado contra la sede de las Naciones Unidas en Irak.

En la entrevista, publicada el domingo pasado por el diario Jornal do Brasil, Vieira de Mello señaló que no se podía quejar de la vida que llevaba como alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

«Me gusta lo que hago. Creo que tenemos una misión en el mundo», sostuvo.

En su larga carrera como funcionario de la ONU, Vieira de Mello estuvo en todas las principales zonas de conflicto del planeta, como por ejemplo Líbano, Bosnia, Ruanda, Kosovo Y Timor Este.

Vieira de Mello, un carioca de 55 años, dijo a Jornal do Brasil que en Bagdad había adoptado una serie de medidas de precaución porque la situación era de mucho peligro.

«Evito, por ejemplo, andar solo por la calle y, como buen brasileño, siempre toco madera tres veces. Pero creo que tengo menos posibilidades de ser alcanzado por algo desagradable porque, como decimos, Dios es brasileño», afirmó.

«Bagdad es aún un lugar muy peligroso. Nadie pasea aquí. Hay asaltos y crímenes. Hay sabotajes en las obras que están siendo hechas en la red eléctrica y acciones terroristas», completó Vieira de Mello, sin saber que él mismo se convertiría en pocas horas en una víctima más.

En esa entrevista, el representante de la ONU en Irak recordó que, antes de caer, Saddam Hussein soltó a unos 30 mil delincuentes y asesinos que estaban presos.

De acuerdo con Vieira de Mello, «lo más importante en nuestro trabajo es ser considerado un verdadero socio, independiente e imparcial, y justamente estar abierto al diálogo con toda la sociedad, inclusive con aquellas fuerzas del mal». «Es en ese diálogo que vamos transformándonos en una especie de puente, de eje, de lazo», agregó.

Vieira de Mello justificó la acción militar en Irak. «No encontramos armas de destrucción en masa. Pero, encontramos muchos cuerpos en fosas comunes. Tenemos confirmaciones y pruebas de violación en masa de los derechos humanos. Eso es suficiente. Los iraquíes volvieron a vivir».

Pero no era una persona complaciente con la ocupación militar estadounidense.

En una entrevista con el diario O Estado de São Paulo, publicada este lunes, Vieira de Mello dijo que «éste debe ser uno de los periodos más humillantes de la historia del pueblo iraquí. ¿A quién le gustaría ver su país ocupado? A mí no me gustaría ver tanques extranjeros en Copacabana».

Viera de Mello agregó que los norteamericanos deberían dar claras señales de que «la ocupación es provisoria, lo cual reduciría la tensión de la población y probablemente los ataques contra los militares extranjeros». *

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