Atentado contra la ONU en Irak
El Canal Hotel de Bagdad, desde 1991 sede de las oficinas de las agencias de la ONU en Irak, quedó «casi completamente destruido», informó el organismo en su sitio en Internet, tras la explosión.
Según fuentes diplomáticas, en el edificio trabajaban inspectores de armas que compartían el edificio con el personal del programa humanitario «Petróleo por alimentos», de la Misión de la ONU para Irak y Kuwait (Unmik) y del Programa Alimentario Mundial (PAM), con un total de 646 empleados en Irak, por lo que se teme que el número de muertos sea mayor.
Al menos 100 heridos causó el ataque, muchos de los cuales quedaron atrapados entre los escombros del edificio ubicado en en el suroeste de la capital iraquí, mientras helicópteros sobrevolaban la zona, listos para trasladar víctimas a los hospitales.
Entre los heridos, aunque fuera de peligro, figura la argentina Carolina Larriera, de 30 años, novia de Vieira de Mello, que antes realizó tareas en la Misión de la ONU para Timor Oriental.
Larriera, de la unidad de Negocios y Comercio de esa misión, conoció a Vieira de Mello cuando el brasileño estuvo al frente de la misión en el país asiático.
Según fuentes militares norteamericanas, el atentado fue obra de un agresor suicida que a toda velocidad lanzó un camión amarillo, que tenía el logotipo de una cementera, contra un muro del hotel. El vehículo, según el Pentágono, llegó hasta el salón de recepción del edificio a las 16.40 locales (12.40 GMT), tras lo cual produjo una explosión potente que devastó los pisos, paredes y vidrios de las ventanas.
En ese momento se realizaba una conferencia de prensa y un camarógrafo de la televisión japonesa siguió filmando, en medio de la confusión, las cenizas y el polvo.
Vieira de Mello, de 55 años, representante de la ONU que en ocho días concluía su mandato en Irak, se encontraba en su despacho del segundo piso cuando se le cayó encima el techo. Según el dramático relato de su colaborador, Ghassam Salame, el brasileño quedó atrapado por un bloque de cemento que se cayó sobre una pierna y murió antes de que pudiera recibir atención médica.
«Subí al segundo piso y lo vi ahí en el piso inmovilizado. Lo llamé, Sergio, Sergio, y él me respondió ‘Ghassan'», contó Salame.
Un guardia aseguró que la explosión abrió un agujero en la parte posterior del inmueble. «Cuando la guardia logró llegar a De Mello, su cuerpo estaba frío, perdió mucha sangre de la pierna», precisó.
El atentado de ayer parece ser una respuesta a la captura de Taha Yassin Ramadan, ex vicepresidente iraquí detenido el lunes en Mossul, ciudad del norte iraquí donde en julio fueron muertos los hijos de Saddam Hussein, Uday y Qusay, a manos de militares norteamericanos. El atentado no fue reivindicado en principio por grupo alguno, como ocurrió tras el ataque a la embajada jordana en Bagdad, el 7 de agosto, donde murieron 17 personas.
Para el Pentágono una de las hipótesis es que el grupo islámico Ansar al-Islam, ligado a Osama bin Laden, puede ser el autor del atentado.
Es una de las posibilidades, «pero en realidad no sabemos quién lo cometió», dijeron fuentes anónimas en Washington.
Las fuentes no excluyeron un vínculo entre el atentado de hoy y el de la Embajada de Jordania en Bagdad.
Inmediatamente después del ataque, el presidente estadounidense, George W. Bush, ratificó los objetivos de la presencia militar en Irak, como lo hizo el secretario de Estado, Colin Powell.
El atentado motivó una larga serie de pronunciamientos de condena de numerosos gobiernos. *
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