Conmoción en Argentina por la detención del liderazgo montonero

Entre la verdad histórica y la teoría de los dos demonios

Como el primero vive en las afueras de Barcelona, su apresamiento estará a cargo de Interpol, pero los otros dos, quedaron alojados e incomunicados en la misma unidad en que está la ex secretaria de Medio Ambiente María Julia Alsogaray procesada por corrupción en 15 causas.

El juez Bonadío hizo saber que detuvo a Vaca Narvaja y Perdía para tomarles declaración indagatoria, previsiblemente hoy, en la causa en que se investiga el secuestro y desaparición de una veintena de montoneros, por lo que están procesados y presos varios ex jefes militares.

Esas detenciones ilegales y desapariciones fueron cometidas para reprimir la llamada «contraofensiva» contra la dictadura militar que desde Europa programó Montoneros en 1979/80.

En esos tiempos no solamente estaban debilitados por los miles de detenidos  desaparecidos de sus cuadros con formación militar sino que también atravesaba por un período de fuertes controversias internas donde se cuestionó, entre otros lo hizo el poeta Juan Gelman  la política que aplicaba Firmenich, que ostentaba el cargo de comandante.

Bonadío tiene esta causa en sus manos y en ella interviene como abogado querellante en nombre del escritor David Viñas, Ricardo Monner Sans. Es que un hijo de Viñas fue ultimado en esas circunstancias y dentro de uno de los tantos episodios de la Operación Cóndor.

Monner Sans quiso ver ayer el expediente pero no se le permitió leerlo.

Con todo, piensa que podrían calificarse las detenciones como un «empate», para compensar las detenciones de militares, todos retirados, en esa causa, con el apresamiento de Montoneros.

Con todo, Monner Sans, cuya palabra es de las más autorizadas en este país cuando de defensa de derechos humanos o de denuncias de actos de corrupción se trata, no descarta que el juez esté intentando comprobar una hipótesis que sostiene que los militantes enviados para la «contraofensiva», hayan sido delatados.

 

Libros de investigación en el expediente

En el libro del periodista norteamericano Martín Edwin Andersen, «Dossier Secreto» se hace eco de esa teoría que sostiene que quedó implicado Firmenich, mediante una grabación con su voz, dando cuenta del intento. El historiador británico, Richard Gillespi en su famoso trabajo «Soldier of Perón» escribe que «incluso salieron a la superficie sospechas… que hablaban de la posibilidad cierta de que se hubieran producido infiltraciones en el Comando Nacional».

Un ex montonero de fuste Jorge Rachid, luego menemista y ahora con Adolfo Rodríguez Saá, le dijo a la periodista Viviana Gorbato: «Creo que (la contraofensiva) fue un desatino aventurero que sólo podía responder a dos cosas: a una entrega de cuadros o a un mesianismo fuera de la realidad». O lo que al citado Andersen le comentó Dante Gullo, un dirigente de la Juventud Peronista de los ’70, que hubo tanto errores que «obligan a pensar qué grado de complicidad o intencionalidad conllevan».

Monner Sans habló con la televisión en las puertas de los tribunales federales e insinuó connivencias –por otro lado relatadas en varios trabajos– de sectores Montoneros con el entonces almirante Emilio Massera. Se tiene como realizado un encuentro en París entre el «Almirante Cero» con dirigentes Montoneros cuando el marino intentaba integrar su proyecto político de llegar al poder a milicianos Montoneros. El ex represor, hoy en la lista de extraditables que pide el juez Baltasar Garzón por el caso del robo de bebés está detenido-agonizando en el Hospital Naval.

Es llamativo que el diario de la derecha «Infobae» haya difundido en la víspera un dossier atribuido al Batallón 601 (Inteligencia del Ejército) escrito en 1980 donde se cuenta con detalles cómo fueros secuestrados los militantes que cruzaban la frontera para la llamada «contraofensiva» de cuyos detalles se ufanan en ese escrito. Allí se cuenta que parte de la información se había obtenido por el decomiso de documentos secretos de Montoneros que estaban escondidos en muebles guardados en un depósito a donde llegaron por confidencias que no se precisa.

El secreto del expediente impide saber si este informe de la inteligencia militar de la dictadura está realmente en los fundamentos de Bonadío. Lo que es real es que todavía en 1982, ese Batallón secuestró y asesinó a los últimos cuadros militares de importancia de los «Soldados de Perón».

 

¿Empate o verdad?

¿Hay relación en la decisión de juez con la política militar de Néstor Kirchner? Fuentes confiables señalaron a este diario que algunos ministros que quieren menos énfasis en estos asuntos, esperaban una reacción como la conocida en la víspera para reinstalar la teoría de los dos demonios, que colocaron en los años 80 sectores del gobierno de Raúl Alfonsín, equiparando a los represores estatales con las guerrillas urbanas.

Por lo pronto Patricia Vaca Narvaja, secretaria de Defensa del Consumidor, es decir, funcionara de Kirchner, y hermana de Fernando, concurrió ayer a los tribunales y declaró al periodismo que la detención «es una cuestión de orden político y el juez quiere reflotar la teoría de los dos demonios», equiparando el terrorismo de Estado a la guerrilla de los años 70.

Fuentes del juzgado hicieron hincapié en que «se investiga un hecho puntual de carácter penal y de ninguna manera implica una revisión histórica de la década del 70″ además de subrayar que la investigación «se circunscribe a estos tres únicos ex jefes vivos de la Conducción Nacional» de Montoneros.

Una voz autorizada en estos asuntos le dijo a este periodista que Bonadío, que investiga hace años encontrar la conexión entre la represión y posible infiltración militar en Montoneros no ha pedido por ahora acreditar sus sospechas y que llamativamente decide en estos días de agitación sobre los tiempos de la dictadura a impulsar su pesquisa.

A Vaca Narvaja lo detuvieron en la mañana de ayer mientras paseaba su perro en el barrio de Floresta, y Perdía, que trabajaba en la subsecretaría de Derechos Humanos, dependiente del canciller Rafael Bielsa, con Alicia Oliveira y con el intendente de Lanús, Manuel Quindimil, un hombre de Eduardo Duhalde, fue arrestado en el centro porteño. Los dos fueron trasladados a la sede de la Dirección General de Terrorismo Internacional y Delitos Complejos, de la Policía Federal.

De lo que trascendió, la resolución de Bonadío considera que «existe un grado de sospecha que en el secuestro, privación ilegal de la libertad, su posterior desaparición forzada y homicidios» de una veintena de Montoneros «habrían tenido responsabilidad los integrantes de la conducción nacional» de esa organización. Bonadío sostiene que se encuentra «comprometida la situación de Mario Eduardo Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Fernando Hugo Vaca Narvaja», por lo que dispuso tomarles declaración indagatoria.

¿Fundamentos?: Bonadío afirmó que la «conducción nacional (de la Organización Montoneros) era consciente del riesgo que se corría» al ordenar el regreso al país de los militantes que estaban en el exterior.

En uno de los párrafos de la resolución se sostiene que los miembros de dirección «siempre debían haber tomado todos los recaudos necesarios para que sus decisiones no fueran funcionales a la estructura ilegal de represión organizadas por el gobierno de las fuerzas armadas en el período 1976/83″.

No obstante se aclara que, en el caso de la «contraofensiva» de 1980, «se advierte una conducta lesiva de los mínimos valores jurídicos que hacen al establecimiento de una comunidad».

Bonadío es uno de los jueces federales que declaró inconstitucionales las leyes de Punto Final y Obe
diencia Debida. Más aún: se considera que su impugnación a las leyes de impunidad es de las más fundamentadas. Pero, ya se sabe, los jueces federales, en casi su totalidad, fueron funcionales al menemismo, en la protección de sus delitos o corrupción. Los militares se enojaron mucho con estos jueces por sus decisiones en materia de derechos humanos y comentaban en off, claro, que lo hacían para congraciarse con la opinión pública. Otro capítulo del drama argentino ha comenzado. Nada es lineal, todo es opinable. Veremos. *

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