"Estamos frente a una verdadera epidemia"

3.000 muertos en Francia por el calor

«Se puede afirmar a partir de ahora que el calor se tradujo en un elevado número de muertes», declaró a Le Monde el director general de Salud, Lucien Abenhaim, y agregó que «se puede calcular que hay unos 3.000 muertos, sobre todo ancianos y personas frágiles» para quienes el calor puede ser letal.

Por su parte, el ministro Mattei dijo: «Estamos frente a una verdadera epidemia, con todo lo que una epidemia concierne respecto al número de víctimas».

Abenhaim explicó que «las pompas fúnebres tuvieron un notable aumento del 37 por ciento de trabajo entre el 6 y el 12 de agosto».

«Temíamos que el aumento de las temperaturas asociado a la contaminación trajera problemas sanitarios, pero el carácter excepcional del calor extremo y las condiciones de su arribo no permitieron predecir con precisión el número de casos fatales que podrían ocurrir», agregó el funcionario, en tono defensivo.

La ola de calor está causando además situaciones de tensión, como la que ocurrió ayer en París, donde un grupo de personas se trenzó a golpes frente a un local de ventiladores, y la policía debió intervenir para calmarlos, informaron hoy fuentes locales.

La noticia de que un camión cargado de ventiladores estaba por arribar al Hinna Bazar atrajo a hombres y mujeres que intentaron tomar por asalto el vehículo, por lo cual el dueño del local llamó a la policía.

Los agentes lograron finalmente calmar los ánimos y las personas pudieron adquirir el preciado ventilador, en medio de un calor récord en el país.

En tanto, frente al palacio Matignon, sede del gobierno francés, se realizó la «cumbre del calor», una protesta para exigirle al gobierno que tome medidas preventivas y ponga en marcha un plan de emergencia, después de que, días atrás, tendió a minimizar el número de muertos por el fenómeno.

Las autoridades, en el centro de una gran cantidad de críticas por su falta de previsión, intentaron hoy reconquistar credibilidad con argumentos sobre lo ocurrido, tras 10 días de silencio, en lo que Le Monde llamó «larga siesta».

El primer ministro, Jean Pierre Raffarin, quien tuvo que regresar anticipadamente de sus vacaciones, y el ministro de Salud, admitieron oficialmente el desastre humanitario y autorizaron a todos los prefectos del territorio a implementar el «Plan blanco».

Ese plan permite que varias zonas puedan adaptar con autonomía su capacidad hospitalaria para dar asistencia a todos quienes la necesiten.

La única noticia positiva del día fue la llegada al norte del país de un viento fresco que bajó notablemente la temperatura.

Pero en París el termómetro no se movió de los 31 grados y en el resto del país la temperatura media osciló en poco menos de 35 grados.

Ante las noticias sobre el asalto a un camión cargado de ventiladores, sobre las celdas frigoríficas de los depósitos de cadáveres repletas y los continuos casos de muertes por hipertermia en medio de la calle, el ministro de Salud admitió que «hubo entre 1.500 y 3.000 decesos» a causa del calor, y puntualizó que «la tasa de mortalidad es entre un 30 y un 50 por ciento superior a la registrada en el mismo período del 2002″. *

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