El presidente brasileño fue alertado de la posibilidad

Lula corre riesgo de que el movimiento Sin Tierra se convierta en guerrilla

El rotativo de la homónima metrópoli, en un extenso artículo basado en informes policiales y consultas con diversas fuentes, además afirmó que el gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ya fue alertado sobre ese riesgo.

Es así, agregó el matutino, que el ministro de la Defensa, José Viegas Filho, ya comentó con algunos allegados su preocupación al respecto, y a los comandantes militares les advirtió que «ese problema recaería en el seno del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina».

De acuerdo con O Estado, la Policìa Federal, que ha infiltrado agentes secretos en el MST, el mayor riesgo lo representan las disidencias de ese movimiento social por la posesión de la tierra, conocidas como Liga Operaria Campesina (LOC) y el Movimiento Revolucionario de los Sin Tierra (MRST).

Estos dos grupos, que se han distanciado del grueso del MST, se están organizando en los estados de Minas Gerais (sureste) y Rondonia (centro-oeste), limítrofe con Bolivia.

Según un informe policial citado por el diario, LOC y MRST tienen «bases clandestinas» en esos dos estados.

Además agregó que «informes de tres agencias de información del gobierno indican que los planes de acción de ambos grupos involucran secuestros de empresarios, asaltos bancarios y atentados contra autoridades».

Un agente del servicio de inteligencia de la Policía Federal identificado por el diario sólo con las iniciales RC, al admitir la posibilidad de que esas dos disidencias acudan a la lucha armada, declaró que «cree que ese enfrentamiento (armado) pueda ser desarrollado por uno u otro movimiento, tal vez un sucesor de una disidencia del MST».

Respecto a la forma como se están financiando la LOC y el MRST, los informes de la Policía Federal señalan que la Liga, según documentos encontrados, hace tres años recibió dinero de la ONG Instituto de Educación y del Trabajador, que habría a su vez recibido fondos públicos y donaciones externas por unos 10 millones de reales (cerca de 3,5 millones de dólares, al cambio actual). En cuanto a la posibilidad de que esos grupos se transformen en guerrillas, un coronel del Comando Militar de la Amazonìa, consultado por el diario, alertó: «En la selva, el MST va a tornarse unas FARC» (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), la mayor y más antigua guerrilla izquierdista del vecino paìs, que comparte la Amazonìa en la frontera. Por su parte, el sociólogo Eliézer Rizzo de Oliveira, especializado en seguridad, defensa nacional y fuerzas armadas, al ser consultado por el diario sobre ese riesgo que lleve a Brasil a un conflicto interno similar al de Colombia, aunque consideró «exagerada» esa posibilidad, advirtió que a corto plazo podría darse una de las expresiones del conflicto colombiano.

«Las milicias paramilitares contra la reforma agraria en lucha contra las fuerzas paramilitares a favor de ella», explicó.

Al ser consultado sobre cómo el gobierno de Lula, cuyo Partido de los Trabajadores (PT) ha sido un tradicional aliado del MST, puede enfrentar ese riesgo, De Oliveira reconoció la posibilidad de una negociación, pero llamó la atención sobre el hecho de que el PT como gobierno se está distanciando del MST, mientras que éste, por su parte, está desestabilizando a Lula.

En efecto, el MST ha radicalizado en los dos últimos meses su presión para que el gobierno de Lula acelere una reforma agraria, ocupando tierras por todo el país, saqueando camiones con alimentos, bloqueando carreteras y realizaron largas marchas de cientos de campesinos en demanda de tierras. *

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