Con las "Juntas de Buen Gobierno"

Zapatistas desafían al poder central

JORDI ZAMORA – OVENTIC, MEXICO, AFP

Los miembros de la guerrilla «se retirarán de todos los retenes en carreteras y caminos» que conducen a sus comunidades, y sólo volverán a instalarse «en caso de alarma roja», explicó la voz del encapuchado subcomandante Marcos, en una grabación reproducida ante una treintena de comandantes zapatistas y miles de seguidores.

Al mismo tiempo, Marcos y los demás comandantes reiteraron sus advertencias al gobierno y a las bandas armadas enemigas en el estado. «Estaremos pendientes de defenderlos», aseguró la voz de Marcos.

El autogobierno decretado en cinco zonas del montañoso estado (a unos 1.000 km al sureste de Ciudad de México) incluye una treintena de municipios.

El doble anuncio del sábado puede interpretarse como una voluntad de pasar a una etapa civil en Chiapas, tras un cortísimo enfrentamiento armado a principios de 1994, y largos años de disputas con los municipios colindantes no zapatistas y el Ejército mexicano.

Las «Juntas de Buen Gobierno», como la que se instaló en el propio poblado de Oventic, deberán resolver esos problemas sin apelar a las bases armadas del Ejército Zapatista (EZLN), salvo en caso de urgencia, advirtió Marcos. El hecho de que el subcomandante decidiera no presentarse en la reunión, convocada por él mismo (como vocero del EZLN) desorientó a seguidores y a la prensa en Oventic.

Marcos, que hizo gala de nuevo de un humor mordaz, no señaló sin embargo que vaya a retirarse de la lucha armada, ni que abandone la Selva Lacandona, como se ha rumoreado en varias ocasiones en ciertos medios mexicanos.

Sus largos silencios, y el hecho de que se limite a enviar comunicados vía Internet, le dan un margen relativo para aparecer y desaparecer cuando quiera, indicaban observadores locales presentes en la reunión de Oventic.

Toda la pintoresca ceremonia se celebró sin presencia visible de las fuerzas del orden, después de que el gobierno reiterara hasta el mismo sábado que no iba a interrumpir el proceso.

La mancomunidad de municipios está contemplada en la Constitución, tras la votación de una serie de reformas en 2001, cuando se aprobó una polémica Ley Indígena. Pero lo que no autoriza la Carta Magna mexicana es la libre autodeterminación de municipios como Oventic, que han sido creados «de facto» por los zapatistas desde 1994.

El principal problema de los zapatistas, sin embargo, no es el acoso federal, que ha reducido la presencia del Ejército, sino la tensión constante con los demás municipios.

«No debe haber ninguna razón para pelear entre hermanos», señaló el comandante David, en un mensaje especial a «los indígenas no zapatistas».

«Nosotros los zapatistas no vamos a imponer nada, ni a nadie, siempre y cuando nos respeten», añadió.

Los zapatistas ofrecieron incluso a sus «hermanos» indígenas, en una región dominada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), «el derecho a ser atendidos» en sus «Juntas de Buen Gobierno», algo que Marcos asegura que ya sucede.

«Nuestra palabra ha penetrado en los cuarteles. No estamos presumiendo, sólo comunicando», advirtió incluso David. *

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