Un desafío pacífico al gobierno y a las instituciones mexicanas

Zapatistas crean autogobierno

Varios líderes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) señalaron en la aldea chiapaneca de Oventic (unos 1.000 km al sureste de la capital mexicana), sede de la concentración de los rebeldes, que el nacimiento de las Juntas supone un nuevo mecanismo de lucha guerrillera.

«Este es un acto histórico porque hoy termina una etapa de nuestra lucha y comienza otra de lucha política, resistencia y autonomía de los pueblos indígenas de México», dijo el comandante ‘Rafael’.

‘Rafael’ y otros subalternos del máximo jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el subcomandante Marcos, formularon la declaración al dar la bienvenida a miles de simpatizantes nacionales y extranjeros del grupo insurgente.

Al menos 5.000 indígenas de diversas etnias acudieron al llamado del subcomandante Marcos en Oventic, una diminuta localidad situada en los Altos de Chiapas, rodeada de un espectacular paisaje montañoso.

Marcos, quien era esperado en esa aldea, habría estado el fin de semana anterior en Ciudad de México y antes viajó de manera clandestina a Estados Unidos, Belice y Guatemala, según el diario capitalino El Independiente, que citó fuentes de seguridad.

La Constitución mexicana no contempla la autodeterminación, un reclamo que los zapatistas exigieron en su propuesta de Ley Indígena, tras su levantamiento en armas en 1994. Los zapatistas se acogieron, sin embargo, a la fórmula de «mancomunar» los 30 municipios que cuentan en su poder, sí contemplada en la Carta Magna, bajo cinco «juntas de buen gobierno» encargadas de administrarlos.

El acto supone también otro revés para el gobierno del presidente Vicente Fox, quien prometió resolver el problema de la insurrección zapatista al principio de su mandato. El EZLN decidió aprovechar el «impasse» político que provocaron las pasadas legislativas del 6 de julio, que dejaron en franca desventaja al partido de Fox.

«No creo que el anuncio sea producto de la situación política, pero está claro que ha aprovechado la coyuntura», opinó para la AFP Pedro Raul López Hernández, presidente de la Comisión estatal de Derechos Humanos de Chiapas.

El encapuchado subcomandante zapatista, que volvió a convencer a sus partidarios para realizar una demostración de fuerza pacífica, jugó de nuevo tanto para la opinión pública nacional como para la internacional.

«Los zapatistas estamos y aquí nos quedamos», reza uno de los carteles de la convocatoria, junto a murales de Emiliano Zapata y el Che Guevara.

En la plaza mayor de Oventic convivían tzotziles, lacandones y zoques, ataviados en bellos trajes regionales, junto a militantes antiglobalización provenientes de Francia, España, Italia y Estados Unidos.

El ambiente era más festivo que reivindicativo, con bandas de música, tianguis (mercados populares) y comida tradicional.

Los zapatistas, sin embargo, están dispuestos, a partir de este sábado, a entregar identificaciones a los indígenas de sus comunidades, a dirimir querellas por la tierra (el gran problema del estado desde 1994) e incluso a resolver los problemas que puedan presentarse con las comunidades no zapatistas. *

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