Al cumplirse 100 días de que el presidente George Bush declarara el fin de las hostilidades

Atentado a Embajada jordana en Irak deja 11 muertos y 60 heridos

El atentado no fue reivindicado en principio por ningún grupo o persona.

A cuatro meses de la caída de Bagdad, la resistencia iraquí mató a tres soldados estadounidenses de la Primera División Blindada en un ataque en el barrio Al Rachid de la capital.

Horas antes, un iraquí murió y tres soldados estadounidenses resultaron heridos al ser atacado un vehículo Humvee en la calle Karada, corazón comercial de Bagdad. Otro soldado murió en Mosul al caer de un techo.

En el primer gran atentado desde la caída del régimen de Saddam Hussein el 9 de abril, el blanco elegido fue la Embajada de Jordania, país que colaboró con Estados Unidos y Gran Bretaña para invadir Irak.

Varios observadores internacionales en Bagdad y en Medio Oriente indicaron que entre los motivos del atentado puede estar la ayuda que el reino de Amman le dio a Estados Unidos durante la guerra.

Otra hipótesis se refiere al asilo humanitario dado por el rey Abdalá II a numerosos familiares de Saddam Hussein, entre ellos las hijas del presidente derrocado, Raghdad y Rana.

El capitán de la Policía bagdadí Ahmad Suleimani dijo que el ataque ocurrió a las 11.00 y precisó que entre las víctimas se encuentran cuatro personas que estaban dentro de un automóvil estacionado al lado del vehículo que explotó.

Fuentes jordanas informaron que fueron usados misiles para el atentado, pero esta versión no pudo ser confirmada.

La violencia de la explosión hizo que la parte superior del coche-bomba terminara sobre el techo de un edificio. La deflagración diseminó restos humanos en un radio de 500 metros. Una cabeza se pudo observar a pocos metros de la embajada.

Antes de la llegada de los socorristas y de los vehículos militares del régimen de ocupación estadounidense, decenas de personas ingresaron a la embajada en llamas y saquearon el edificio. Luego quemaron banderas jordanas y los retratos del difunto rey Hussein de Jordania.

El general estadounidense Ricardo Sánchez, responsable de la seguridad en Bagdad, admitió que el atentado fue «el mayor ataque contra un objetivo civil» desde que Bush declaró el 1º de mayo el fin del conflicto.

«Irak no está amenazado sólo por criminales comunes, combatientes extranjeros y fieles a Saddam, sino también por terroristas. Lo que ocurrió hoy demuestra que hay terroristas profesionales activos en el país y ahora estamos en zona de combate», dijo Sánchez.

Jordania condenó el ataque. «Esta acción criminal no hará otra cosa que aumentar nuestra determinación en continuar apoyando al pueblo iraquí y reforzar el compromiso para contribuir a la seguridad de Irak», dijo el ministro de Información, Nabil Sharif.

Pese a que fuentes médicas de Bagdad informaron que había dos jordanos entre los muertos, Sharif desmintió esa versión y dijo que, al momento de la explosión, el encargado de negocios de Jordania en Irak estaba fuera de la embajada.

Para inflamar los ánimos contra Amman contribuyó el martes un violento editorial en el diario Al Mouatmer (El Congreso), que publica el Congreso Nacional Iraquí del millonario y ex banquero Ahmed Chalabi.

«Los jordanos dieron asilo a la familia de Saddam y exhortaron a otros países a hacer lo mismo. Los iraquíes no aceptamos este comportamiento de parte de Amman porque sabemos bien que Jordania se benefició con el antiguo régimen», dijo.

El diario del CNI acusó a Jordania de «esconder miles de millones de dólares, propiedad de los iraquíes, depositados por el antiguo régimen. Jordania fue una cómplice silenciosa de Saddam», dijo.

El doble juego de Jordania en la crisis

El atentado contra la Embajada jordana en Bagdad puede haber provenido de diversos sectores, dado los frentes abiertos y la fluctuante relación de Amman con los distintos actores en Irak, incluyendo a Estados Unidos, potencia ocupante de su vecino.

Jordania hizo fabulosos negocios petroleros con el régimen de Saddam Hussein, cedió su territorio para la invasión estadounidense a Irak y tras la guerra ofreció asilo humanitario a las hijas del ex presidente, Raghad y Rana, y a otros ex funcionarios.

Estos son, según analistas en Medio Oriente, los motivos que pudieron llevar a cualquier grupo nacionalista iraquí a explotar la Embajada jordana en Bagdad.

Pero para los iraquíes, la mayor culpa es del joven rey Abdalá II y la ambigüedad con la que manejó la crisis entre Irak y Estados Unidos «buscando poner un pie en cada orilla» para no perder el abastecimiento petrolero iraquí y la alianza con Estados Unidos, que en ayuda le aporta 450 millones de dólares por año.

Si bien el soberano hachemita repitió varias veces a George W. Bush que un conflicto contra Irak sería «desastroso» para la región, finalmente declaró que «la responsabilidad de lo que ocurrirá dependerá de la dirigencia iraquí», lo que sonó como una traición para el régimen saddamista.

La preocupación principal del rey Abdalá era sin dudas no repetir el error de su padre, el rey Hussein, en la Guerra del Golfo de 1991, cuando Jordania pagó la neutralidad con la suspensión de ayuda económica de Occidente y de los países de la región aliados a Washington.

El mismo ostracismo económico sufrieron por años Yemen y los palestinos, que no condenaron la invasión iraquí a Kuwait, disparador de esa guerra.

El 13 de marzo, tras decenas de desmentidas, el canciller Marwan Muasher debió admitir que soldados estadounidenses estaban en Jordania pero para «acciones defensivas y no ofensivas» contra Irak.

Naturalmente, nadie creyó estas declaraciones y apenas ocho días después el ministro confirmaba que «ninguna operación ofensiva partirá del territorio o espacio aéreo jordano».

El Pentágono, horas antes a esta declaración, había anunciado que fuerzas terrestres estadounidenses habían ocupado dos aeropuertos claves, H2 y H3, en el extremo oeste de Irak, y para llegar allí debieron cruzar la frontera jordana-iraquí.

Pero además de la ambigüedad de Amman en muchos temas, la sorpresa llegó a los iraquíes hace pocos días, cuando se enteraron de que dos hijas de Saddam fueron acogidas por el rey Abdalá, quien les ofreció asilo humanitario. *

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