Se preparan movilizaciones contra leyes de impunidad

Un sector de los piqueteros se enfrenta al presidente Kirchner

ISIDORO GILBERT

Así lo decidió la «Quinta asamblea Nacional de trabajadores (ANT) ocupados y desocupados», que reunió durante dos jornadas a unos 3.000 delegados del Bloque Piquetero Nacional, de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón, del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), de fábricas ocupadas, de gremios y de federaciones estudiantiles, de género y de jubilados.

Fue una cumbre que se inició a cancha llena en el estadio del club Lanús, en el Gran Buenos Aires, donde los grupos piqueteros caracterizados como «duros» definieron el pasado fin de semana el plan de lucha de los próximos meses, que incluye bloqueos a fábricas y empresas multinacionales y un campamento en la Plaza de Mayo, además de cortes de ruta y movilizaciones por el centro porteño.

Las protestas comenzarán el martes próximo, fecha en que está prevista una sesión especial en la Cámara de Diputados para tratar la nulidad de las leyes de obediencia debida y de punto final. Ese día, los piqueteros convocaron a rodear el Parlamento con la consigna «cárcel ya» ( a los represores). En rigor, la movilización está apuntalada por las Organizaciones Defensoras de Derechos Humanos.

La sesión es promovida por la diputada de Izquierda Unida, Patricia Walsh, con el respaldo de un vasto número de legisladores. Kirchner ha pedido públicamente que el Parlamento derogue esa legislación –en realidad los efectos de la misma–, que permitió a centenares de oficiales zafar de juicios ordinarios.

Un sector del peronismo es renuente a dar ese paso, argumentando igual que un puñado de legisladores de la Unión Cívica Radical, que sería un camino sin consecuencias inmediatas al menos, para los afectados ya que pedirían ser protegidos por la legislación más benigna. En todo caso, también ese camino conduciría hacia la Corte Suprema de Justicia que tiene planteada la tarea de decidir si son constitucionales o no las leyes de punto final y obediencia debida.

Mientras tanto, se espera que el juez Baltasar Garzón remita el exhorto para extraditar a los militares requeridos y en su casi totalidad detenidos preventivamente en unidades castrenses o en sus domicilios, por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral quien ayer decidió denegar la excarcelación de tres oficiales retirados presos.

En todo caso, la movilización piquetera tiende objetivamente a presionar sobre la Corte para que se expida rápidamente sobre la constitucionalidad de las leyes de impunidad, que han sido cuestionadas por la mayoría de los jueces y cámaras federales.

Un plan de lucha

El plan de lucha de este sector piquetero incluye movilizaciones para exigir un salario mínimo de 800 pesos (equivalente a la canasta familiar); la duplicación del monto de los planes sociales, que actualmente es de 150 pesos, y el rechazo a la flexibilización laboral. Un dólar equivale a 2,95 pesos.

Esta movilización frente al Ministerio de Trabajo espera contar con la presencia de algunos sindicatos y representantes de las fábricas tomadas, que será reforzada por cortes de calles y de rutas en todo el país.

Justamente para hoy los trabajadores de la empresa textil porteña, «Brukman Hermanos», que fue recuperada por sus trabajadores, acamparán algunas horas en Plaza de Mayo para pedirle a Kirchner que tome cartas en este problema. La textil quebró, los operarios y operarias la hicieron funcionar, pero la justicia ordenó que sea restituida a los patronos, un forcejeo que puede saldarse si el gobierno nacional o el porteño expropian la fábrica y la entregan a sus trabajadores organizados en cooperativa.

El movimiento de fábricas recuperadas es vasto y supera los dos centenares de unidades productivas que pone sobre el tapete una cuestión muy sensible: la posibilidad de la autogestión obrera.

La presión piquetera del sector «duro» llevará todos sus fuegos al mes de octubre. Será en la noche del 7 de ese mes que se concretará un campamento en Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno bajo las consignas de «contra el hambre y para romper con el Fondo Monetario Internacional (FMI)», las carpas también serán tendidas en las principales plazas del país.

Para la última semana de octubre próximo, en tanto, los piqueteros anunciaron bloqueos a empresas privatizadas y multinacionales, para reclamar puestos genuinos de trabajo.

Las definiciones de la Asamblea son de confrontación con Kirchner cuya popularidad actual es del 80%. El encuentro lo definió como «continuista y de recambio capitalista». Néstor Pitrola, líder del Polo Obrero, brazo piquetero del Partido Obrero (trosquista) y uno de los oradores de la cumbre, sostuvo que (el Presidente) «sólo tomó medidas efectistas que encubren políticas privatizadoras que avanzan hacia un nuevo acuerdo con el FMI». Los líderes de los grupos piqueteros que participaron de la ANT fueron recibidos por Kirchner algunos días después de su asunción. Desde ese momento no habían protagonizado medidas de protesta tan duras como acampar y bloquear fábricas.

Un comunicado del Polo Obrero sostiene que participaron de la inauguración de la Asamblea 28.000 personas y que desfilaron en los dos días de deliberaciones «decenas de dirigentes sindicales: docentes, docentes universitarios, obreros del pescado, del transporte, papeleros, de Foetra (telefónicos) Buenos Aires, y empresas bajo gestión obrera como Brukman, Supermercado Tigre, Clínica Junín, Zanón, Sasetru, Transportes del Oeste y otros».

Lo hicieron también dirigentes de Asambleas Populares, de organizaciones de género, y de Federaciones Universitarias: Buenos Aires (FUBA), La Plata (FULP), Comahue, Mar del Plata y centros estudiantiles de todo el país.

Los oradores marcaron una fuerte posición de independencia política del gobierno Kirchner, proponiendo la total ruptura con el FMI, para dar paso a las reivindicaciones pendientes salariales, de trabajo genuino, salud y educación.

Otros sectores de mayor influencia sobre los desocupados, como la Federación de Tierra y Vivienda y la Corriente Clasista y Combativa, optaron por una política de negociaciones con respaldo crítico al gobierno. E incluso surgió un movimiento de trabajadores desocupados de la construcción que vivó al Presidente en Plaza de Mayo la semana pasada, pero nada tiene que ver con la tradición piquetera. *

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