Evian: una ciudad cerrada
Evian, la ciudad francesa donde del domingo al martes se reunirán los gobernantes del G8, está blindada por una fuerte custodia terrestre y aérea que busca prevenir cualquier tipo de atentado o disturbio durante la cumbre anual de los ocho países más poderosos del mundo.
En el cielo pueden verse oleadas de helicópteros Fennec, aviones caza Mirage, aviones con radar Awacs y pequeños aviones espía teleguiados.
También el lago de Ginebra, junto a la ciudad, está bien custodiado por naves vigía, buzos que controlan el fondo y, en lo alto de los picos circundantes, misiles tierra-aire dispuestos a entrar en acción ante la primera señal de peligro. Desde el jueves no llegan más trenes, y las escuelas sólo reabrirán el miércoles. «Sólo falta el toque de queda», protestaron los habitantes.
El presidente francés, Jacques Chirac, no ahorró medios ni gastos para proteger la integridad de los gobernantes del G8, que sesionarán en el Hotel Royal.
Casi 20.000 policías, gendarmes, bomberos y soldados afrontarán las eventuales amenazas terroristas, pero también preocupa la acción de los manifestantes contrarios a la globalización. Del lado suizo las precauciones no son menores: el gobierno federal –al que Francia prometió un reembolso de 18 millones de euros por las molestias provocadas– llamó a 10.000 policías y soldados, y pidió a Alemania miles de hombres de refuerzo, ya que en Suiza estarán los 13 líderes del Tercer Mundo invitados a la primera jornada de la cumbre.
Además, en Lausana y Ginebra se concentró buena parte del «pueblo no global» que protesta contra el G8.
Uno de los objetivos es evitar el «síndrome de Génova», cuando en el G7 de 2001 hubo un muerto (Carlo Giuliani) entre los manifestantes. Ahora, como en la ciudad italiana, la zona en torno del hotel donde se realiza la cumbre fue dividida en zonas, siguiendo una lógica militar. *
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