Respaldo de "Chacho" a Kirchner
«Pero más allá de ese cambio en la ubicación del peronismo, todo va a depender de la eficacia de las políticas del Presidente», alerta.
Alvarez, que llegó también del peronismo, antes de fundar el Frente Grande, más tarde la coalición Frepaso e integrar la Alianza con los radicales, y ser el vicepresidente de esa coalición frustrada y a un cargo altísimo al que renunció, conoce las facetas heterogéneas del movimiento que fundó Juan Perón en los años 40, la mayoría de las veces inclinado hacia la derecha.
El giro conservador más claro lo dio Carlos Menem a quien la mayoría del Partido Justicialista lo siguió, casi acríticamente, excepto los disidentes, entre ellos, a su manera, Kirchner. «El peronismo apoyó a Menem. Que ahora revise autocríticamente esa historia y esté dispuesto a cambiarla, no sólo los modales sino las zonas más profundas, y que el Presidente impulse ese cambio, es un dato muy importante y alentador que hay que apoyar y colaborar para que todo vaya bien», sostuvo Alvarez al semanario local «Debate».
El ex vicepresidente dice en el reportaje que suscribe el discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa «porque marca líneas muy fuertes de cambios pendientes en el país» y resalta que el 25 de Mayo hubo bastante fervor popular espontáneo.
Para Alvarez los cambios propuestos están en tres niveles: «el eje político-cultural-institucional, que es tópico central en la Argentina, patrimonio quizá de los sectores medios urbanos pero que se ha extendido, el tema de encontrar un proyecto alternativo al de la década del 90 que es una búsqueda pendiente. América Latina no tiene un nuevo paradigma de desarrollo que concilie crecimiento productivo con empleo y mayor justicia social; es decir, redistribución del ingreso».
Importa la tendencia
Dice el entrevistado que Kirchner «se diferencia bien de la década del 90 y plantea una relación distinta entre el Estado, el mercado y la sociedad. Acá arrastramos un problema serio que ningún país latinoamericano puso en práctica, como fue la de extranjerizar drásticamente la economía argentina. De las principales 500 empresas, 320 son extranjeras. ¿Qué hubiera pasado si YPF y Petrobrás hubieran hecho una empresa energética integrada de Argentina y Brasil como parte de la integración energética del Mercosur?
Hubo un intento que no se recoge en el reportaje: en vísperas de la privatización de YPF, Alfonsín propuso esa integración con Petrobrás, que Menem rechazó.
Alvarez cree que «hay una predisposición fuerte en el gobierno, que ya había demostrado (el ministro de Economía, Roberto) Lavagna, de pulsear, sin ruptura ni subordinación» con los intereses concentrados y los organismos financieros internacionales.
Pero –subraya– el camino «es muy angosto. Como el camino entre el fundamentalismo de mercado y el populismo. Un camino estrecho. Y Kirchner ha planteado la voluntad política de caminar por ese sendero y de no dejarse tironear, sobre todo por los que en los últimos años han construido mayores recursos de poder».
Con esa mirada de la realidad sostiene que «no hay margen para un sindicalismo de protesta a corto plazo, porque la gente va a saber diferenciar a un gobierno que claudica frente a un gobierno que intenta otro camino». Y «Kirchner entiende bien que lo que pide (la sociedad) es una orientación distinta. Un gobierno que la gente sienta como propio, aunque a corto plazo no le dé todo lo que necesita».
El ex líder del centro-izquierda, ahora dedicado a orientar un Centro de Estudios que pretende crear cuadros diferenciados del establishment y sus academias formativas, respaldó al Presidente en su renovación de cuajo del alto mando militar.
«Creo que quiere cortar definitivamente en las FFAA donde todavía tiene un peso fundamental el tema de lo que pasó. Esta idea de tener FFAA que piensen para adelante, que vayan tomando fuerte distancia y no estén en las fuerzas hombres que protagonizaron o tuvieron alguna participación con el terrorismo de Estado. Creo que es bueno para el país que no haya resabios de disputa cultural o política en torno a esta cuestión».
Alvarez cree también que terminan los tiempos de los grandes liderazgos, pero que en la Argentina, «el cierre del ciclo político es más fuerte que el cierre del ciclo económico con el fin de la convertibilidad». Interesante. *
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