Bajo la mirada de la OEA, el gobierno de Chávez y los opositores se sentaron en la misma mesa

Firmaron un acuerdo para promover salida electoral a la crisis venezolana

El pacto fue rubricado por los seis delegados del gobierno y la oposición, así como por Gaviria y los representantes del Centro Carter y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La OEA, el Centro Carter y el PNUD conformaron el grupo tripartito internacional que medió en la crisis venezolana.

También firmaron los embajadores de los seis países que conforman el Grupo de Países Amigos de Venezuela en esta crisis: Brasil, Chile, México, Estados Unidos, España y Portugal.

«No es el gobierno el que va a salir diciendo que hemos vencido con este acuerdo, tampoco esperamos que la oposición lo haga: el país es el triunfador, la tolerancia es la triunfadora», saludó el presidente Hugo Chávez en mensaje radiotelevisado a la Nación, inmediatamente después de su suscripción.

Dijo que ahora «el país puede avanzar hacia su recuperación, a recuperar la paz ciudadana, la paz política, la paz económica».

El acuerdo encauza la solución de la crisis mediante la ejecución de un referendo revocatorio del mandato de Chávez, posible constitucionalmente a partir del 19 de agosto próximo.

La firma significó la culminación de un duro camino marcado por la perseverancia de Gaviria desde el pasado 8 de noviembre, cuando se instaló la mesa de negociación y acuerdos.

«Yo estoy convencido que el acuerdo evita a que no se entronice la violencia en el país. Tengo una gran esperanza de que sea así», dijo Gaviria a periodistas. Las tensiones dejaron desde el año pasado 80 muertes en el país.

Gaviria también aseguró que la firma disipa «dudas» que pudieran surgir sobre el estado actual de la democracia en Venezuela.

Por su parte, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien abrió el camino al acuerdo al sugerir un referendo revocatorio del mandato de Chávez o elecciones adelantadas, en mensaje enviado desde Atlanta, instó «a todos los actores relevantes de Venezuela a que honren este acuerdo».

Al no otorgar Chávez ninguna prerrogativa a sus adversarios fuera de los parámetros constitucionales, estos firmaron el acuerdo a regañadientes.

«Muchos de los que están firmando, tienen profundas reservas sobre el acuerdo. (…) Espero que no se comiencen a hacer prácticas dilatorias entre las partes después de haber firmado este pacto», dijo el gobernador del central estado Carabobo, Henrique Salas Feo.

El delegado opositor de la mesa, Alejandro Armas, señaló a la AFP la necesidad opositora de «recuperar la calle» para encauzar el referendo revocatorio este año.

«La misión es trabajar para obtener un verdadero piso electoral. Trabajar en la calle es nuestra principal misión», sentenció.

«Estamos saliendo progresivamente de la crisis y esto ayudará definitivamente a obtener el (referendo) revocatorio», consideró el negociador opositor del empresariado Rafael Alfonzo.

En la otra orilla, el delegado oficialista a la mesa, Omar Mezza, dijo a la AFP que el deber principal del gobierno tras la firma es «gobernar con eficiencia y eficacia para defender el carácter democrático de este proceso».

El acuerdo se produce después del golpe de Estado del 12 de abril de 2002 que separó por 47 horas del poder al presidente Chávez, y el paro opositor de 63 días hasta el 2 de febrero pasado que colapsó la industria petrolera con más de 7.600 millones de dólares en pérdidas a la nación. *

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