Lula: "Si fracaso yo, fracasa toda la izquierda"
El mandatario también explicó que «sin duda» su colega norteamericano George W. Bush «no es el presidente que a mí me gustaría, y seguro que tampoco yo soy el presidente que él desearía, pero tenemos que entendernos».
Lula, de 57 años de edad, fue entrevistado en Brasilia por un grupo de corresponsales extranjeros, entre ellos el de El País.
Al ser interrogado sobre si su Partido de los Trabajadores (PT), de izquierda, ha cambiado mucho desde que él asumió la presidencia, el 1º de enero de 2003, respondió que «ideológicamente» no, pero explicó que «todo cambia, como la vida» y que además ahora «es un partido que tiene que gobernar un país».
«Sé muy bien que si mi proyecto fracasa no soy yo quien fracasa, sino todo el movimiento de izquierda que me ha llevado al gobierno, el cual ya no levantaría cabeza en otros 50 años», señaló el presidente brasileño.
Explicó que su receta para hacer un buen gobierno es «la de la virtud de los revolucionarios: la paciencia».
Lula afirmó que su suerte es que no conoce el estrés y que no le quitan el sueño ni siquiera los «disgustos» de los «radicales» de su partido.
El mandatario se mostró convencido de que el Parlamento va a aprobar las dos grandes reformas que ha presentado: la de la Seguridad Social y la fiscal.
Comentó el hecho de que cuando ganó las elecciones sus adversarios se preguntaban cómo iba a gobernar sin mayoría en el Congreso y que ahora que ha conseguido esa mayoría le reprochan que haga alianzas con partidos conservadores.
Según Lula, lo importante es crear mayorías políticas para cada asunto importante, porque «de poco valen las mayorías matemáticas». Recordó que su antecesor Fernando Henrique Cardoso había llegado a tener mayoría absoluta, pero no consiguió aprobar las reformas.
El presidente manifestó que no irá a la reunión del G8 los ocho países más ricos del planeta convocados del 1 al 3 de junio en Evian adonde fue invitado junto a otros mandatarios, a pedir limosna. «Les voy a decir que serían tontos si no nos ayudaran a desarrollar nuestras economías, pues ellos serían los más favorecidos, ya que nosotros podríamos importar y contarían con nuevos millones de consumidores», señaló. En el encuentro del Grupo de los 8 Lula propondrá la creación de un Fondo Mundial contra el Hambre tal vez con los recortes en gastos militares de los países ricos y que los países desarrollados ayuden a Brasil y al resto de América del Sur a crear infraestructuras. *
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