El presidente le pidió que se integren al proyecto nacional

Kirchner hace sentir su autoridad frente a los militares

Kirchner en un acto en el Colegio Militar no habitual, habló ante centenares de oficiales en el Día del Ejército que ayer cumplió 139 años de creación donde destacó que «fui puesto en posesión de mi cargo, que implica ser el comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación, y cumpliré acabadamente ese rol por el que también me han elegido».

«Mucho ayudará en la construcción que proponemos que cada uno de los que tenemos responsabilidad cumplamos con nuestro rol de acuerdo con la Constitución Nacional y la ley. El pasado 25 de mayo, por voluntad del pueblo de la Patria, fui puesto en posesión de mi cargo, lo que implica ser Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación. Cumpliré acabadamente ese rol para el que también me han elegido. Exigiré que cada uno cumplamos el rol, sobre todo, de quienes están bajo mi mando», prosiguió

Fue concreto: «Exigiré que todos cumplamos cada uno su rol, sobre todo quienes están bajo mi mando» y por ello «nadie puede sorprenderse o pedir explicaciones o calificar una situación como inexplicable, cuando se han puesto en ejercicio facultades constitucionales y legalmente regladas». Entonces, afirmó que «analizar y caracterizar las conductas del poder político, no es función que le corresponda a un militar».

Brinzoni el miércoles también atribuyó las profundas modificaciones que Kirchner introdujo en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, como un regreso a la introducción de la política en los cuarteles, lo que fue rechazado con las facultades que la da la carta magna por el Presidente.

Kirchner enfatizó: «Sorprende que después de lo que ha vivido nuestra patria se le pida a la sociedad» explicaciones o «se pretenda agradecimiento» por cumplir con la Constitución. Insistió en un concepto que delineó el día que fue ungido como primer mandatario que buscaba FFAA integradas al proyecto de construcción de una «nueva Argentina» para contribuir «al desarrollo del progreso social». Agregó que desea un Ejército «altamente profesionalizado, prestigiado, comprometido con el futuro, y no con el pasado».

El «pasado» es la dictadura militar, la represión y los 30.000 desaparecidos. La obsesión de la camada relevada, estaba ceñida en oponerse a cualquier juzgamiento de responsables de violaciones a los derechos humanos en los años del terror y crecientemente, a intentar ampliar el espacio de los militares en decisiones del poder político.

«No he venido a hablarles del pasado. He venido a saludarlos por vuestro día, para que empecemos a trabajar por el futuro. Creo que la política de Defensa debe ser una política de Estado pero no que deba permanecer inmutable. Espero que podamos concretar cambios positivos en esta área. La política de Defensa nacional es inseparable de la política exterior de la Nación. Y como ella debe estar en correcta sintonía con los acontecimientos que caracterizan el mundo actual, viviendo las consecuencias de los hechos internacionales en el orden local para lograr una constante actualización», manifestó el Presidente».

Para el mundo tuvo mensajes: su defensa del multilateralismo y que emerge la nueva realidad del terrorismo.

Un rato antes el flamante jefe del Ejército, general Roberto Bendini, eludió cualquier mención a las irritantes palabras de su antecesor. Pero tangencialmente recordó la histórica autocrítica que en 1995 hiciera en entonces titular de la fuerza, teniente general Martín Balza al repudiar al terrorismo de Estado y la «obediencia ciega».

El Ejército dijo su nuevo jefe de Estado Mayor es «una institución confiable de la democracia, una institución que miró de frente a su pasado.

La línea de Kirchner para el ejército

Y significativamente ubicó entre los grandes hombres de la fuerza a los generales Enrique Mosconi, Manuel Savio y Alonso Baldrich, nombres enterrados en los tiempos del neoliberalismo triunfante, por ser ellos propulsores del petróleo y el acero, donde el Estado y las FFAA jugaron un papel importante.

Desde esa perspectiva enfatizó que la fuerza «quiere ser, dentro del marco de sus responsabilidades institucionales, protagonista del proyecto nacional» y afirmó que «heredó de su historia y sus tradiciones el compromiso con el presente y con el futuro». Sostuvo que la institución «cumple con sus tareas específicas en el estricto cumplimiento de la Constitución y de las leyes».

El nuevo titular del arma será ascendido de general de brigada a teniente general. En su discurso sostuvo que «los hombres que integramos el Ejército nos presentamos hoy por primera vez ante nuestro comandante en jefe. Señor Presidente, hemos trabajado juntos en la Patagonia durante años.

Hace pocos días ha fijado el rumbo del país, señalando que debemos hacer una nueva Argentina, y la necesidad de que el Estado nacional resuma sus responsabilidades indelegables en un Estado activo, presente y promotor. También ha manifestado que con la ayuda de Dios, seguramente se podrá iniciar un tiempo nuevo que nos encuentre codo a codo a todos los argentinos, por la lucha por el progreso y la inclusión social, poniendo una bisagra en nuestra historia. El Ejército argentino, como instrumento militar terrestre de la defensa nacional, quiere ser protagonista de esta transformación».

Este conocimiento entre el militar y el Presidente, blanquea uno de los motivos, no solo ese, de la reestructuración profunda de los altos mandos

El jefe militar enfatizó que «el Ejército, con humildad, quiere realizar su aporte, con convicción, con fuerza y con esperanza para ser protagonista del proyecto de construcción de una «nueva Argentina», volviendo a cumplir tareas que las distinguieron en el pasado, para contribuir «al desarrollo del progreso social».

Se propone construir un Ejército «altamente profesionalizado, prestigiado, comprometido con el futuro, y no con el pasado», en la línea que bajó el Presidente.

«Con nuestros vecinos venimos avanzando desde hace años en la construcción de un ámbito de paz y cooperación mediante frecuentes ejercitaciones combinadas, con los ejércitos de Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Este es un éxito que debemos profundizar para avanzar en el proceso de integración regional», destacó, junto a la participación en las tareas encomendadas por la ONU, como funciones de la fuerza.

A Brinzoni le llovieron críticas. En el Parlamento se analiza un documento condenando sus expresiones. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, afirmó que «está absolutamente fuera de todo marco institucional» que el ex jefe del Ejército exija que se le explique su pase a retiro y las modificaciones dispuestas en la conducción de las Fuerzas Armadas.

Parrilli expresó que los retiros en las Fuerzas de Armadas responden a una «Argentina diferente, distinta» que «está llevando a cabo» el presidente y que tiene correlación con su discurso del 25 de mayo, cuando anunció que «se avecinaban cambios». *

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