Bendini es el nuevo jefe del Ejército; su predecesor Brinzoni se fue enojado

Kirchner comenzó su profunda reforma del mando militar

Horas antes, el ex titular del Ejército teniente general Ricardo Brinzoni  se despidió de sus subordinados en un acto en el Regimiento Patricios con un discurso que subrayó que su alejamiento es doloroso, «no por lo personal, pero por las circunstancias inexplicadas que la enmarcan. Pero el dolor se equilibra por la alegría de ser relevado por otros soldados tan íntegros y profesionales como a quienes entregamos el testimonio. La renovación está en la propia esencia del Ejército. En la historia de nuestra institución, lo único permanente es el cambio». Una de cal, otra de arena.

Pero dejó clavada una pica en Flandes: «La intriga cuartelera hacia la política fue erradicada. La intriga política sobre los cuarteles es tan riesgosa, y parece regresar después de 20 años», dijo. ¿Puede ser castigado?

Con estos cambios, el presidente Néstor Kirchner coloca en la conducción de las fuerzas a oficiales que cumplieron funciones en la Patagonia. Bendini fue comandante de la XI Brigada Mecanizada con asiento en Río Gallegos, la capital de Santa Cruz y el contralmirante Jorge Godoy ha sido comandante del Area Naval Austral, con asiento en Ushuaia. Ambos y el futuro jefe de la Fuerza Aérea, Carlos Rodhe, tienen una aproximación generacional con el presidente.

En principio se esperaba que el relevo del Ejército se realizara hoy al cumplirse el 193º aniversario de su creación. Pero Kirchner no quiso que el general Brinzoni fuera el que pronunciara el habitual discurso militar en ese día, un curso de acción profesional y en el pasado, política.

El ministro de Defensa, José Pampuro, quedó algo descolocado con estos movimientos profundos. Buscó primero que los cambios se hicieran para fin de año, cuando se inicia técnicamente el nuevo año castrense. Luego, intento mantener en el servicio activo a la mayoría de los oficiales jubilados, entre ellos el influyente Daniel Manuel Reimundes, hijo de un coronel que se hizo famoso en los años ’60 por encabezar la Logia del Dragón Verde, para enfrentar a los golpistas antiperonistas furibundos de esos años.

Reimundes como secretario de la fuerza, estaba observado como «operador político de Brinzoni». Este último hizo abiertas gestiones ante la Suprema Corte de Justicia para que declaren constitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que fueron aprobadas en 1987 para frenar el descontento castrense y de este modo evitar que llegaran a los Juzgados cerca de 800 oficiales acusados de haber violado los derechos humanos durante la dictadura militar.

Pampuro y el propio Biondini no lograron, por oposición presidencial, auxiliar a otros generales ante la oposición terminante del presidente.

El mensaje de poder es inequívoco, tarea en que Kirchner se ha lanzado en todos los espacios posibles. El martes personalmente viajó a la provincia de Entre Ríos a concluir con un largo conflicto docente y ayer voló inopinadamente a la provincia de Formosa como mensaje que se preocupa por la equidad para las provincias más pobres.

Kirchner construye poder

Kirchner une lo útil con lo agradable. Desplaza a una camada que intentó los últimos años incrementar el papel de las FFAA en temas internos, motivados por la conflictividad social y la ocupación de espacios públicos por manifestaciones, particularmente de los piqueteros. Pero coloca en las fuerzas y en el Estado Mayor Conjunto, en este caso al brigadier mayor Jorge Alberto Chevalier, hasta ahora jefe de Operaciones de la Fuerza Aérea, a oficiales de su confianza.

Brinzoni tiene un proceso abierto por una masacre en la provincia del Chaco, donde cumplía funciones en el gobierno de esa provincia, durante los años de plomo.

Estaba muy interesado porque se cortaran los juicios contra los oficiales, por ahora amparado por las leyes conocidas como de impunidad. Del resto de los relevados, son muy escasos los que podrían ser encartados con violaciones a los derechos humanos pero exhibieron demasiada preocupación, a juicio de los asesores del presidente, por cubrir a su jefe.

Destinos en la Patagonia que tuvieron los nuevos mandos inducen a algunos legisladores a creer que Kirchner da una señal hacia fuera del país, por las apetencias crecientes por las riquezas de la región, no sólo las de petróleo o ictícola, sino especialmente sus reservas de agua dulce. Pampuro, se preocupó por destacar que el pase a retiro de generales, almirantes y brigadieres fue «aceptado en un clima de total tranquilidad» en las tres fuerzas y que el recambio no significa «ni purgas ni persecuciones» y destacó que «no hay motivos para que queden al margen del nuevo proyecto nacional» que impulsa el gobierno, que incluye a todas las instituciones oficiales», por lo que «no hay ningún motivo para que las Fuerzas Armadas queden al margen de este proyecto nacional». Kirchner dijo Pampuro «desea modernizarlas y asignarles un rol cada vez más prestigioso e integrado a la sociedad»

El brigadier Rohde (actual jefe de Planeamiento de la Fuerza Aérea) se hará cargo de la Aeronáutica el 4 de junio; en tanto, Godoy hará lo propio en la Marina un día más tarde.

El ex vice ministro de Defensa, el derechista Vicente Massot opinó que «hay una sobreactuación de ejercicio del poder. Lo ejercitó, pero a través de una sobreactuación, porque es frente a una de las corporaciones donde el poder presidencial se puede ejercer en plenitud y nadie puede decir nada.

Tiene potestad para hacer lo que hizo, que nadie va a decir nada. Quienes se tengan que ir a la casa, lo harán. Pero si a través de este acto quiso demostrar poder, a poco de analizar frente a quien lo ejercitó, uno se da cuenta de que en definitiva no sirve para mucho. Si un presidente hace 20 años se animaba y lo hacía, eso sí, demostraba todo el poder del mundo, porque aquellas Fuerzas Armadas hubiesen reaccionado, pero éstas no van a reaccionar nunca. Pero sacó 52 oficiales superiores y no es por casualidad que los tres responsables de reemplazar la cúpula pasaron por Santa Cruz y lo conocen».

Lectura sesgada la de Massot. Más allá de algunas dudas sobre si eligió bien o mal a los nuevos jefes militares, se omite que el propósito presidencial es subordinar firmemente a las FFAA, sacar de toda duda que no tendrán papel en la política en el futuro. *

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