"Nosotros no mandamos bombas a otros pueblos, ni miles de aviones a bombardear ciudades"

Fidel dictó cátedra ante una multitud

«Que el pueblo argentino mande un mensaje a quienes sueñan con bombardear nuestro pueblo», dijo el líder cubano como primer mensaje, al aire libre, con temperaturas bajas y se quitó el sobretodo para estar en igualdad de condiciones con la multitud que creían que participaría de un acto en un local cerrado que fue desbordado.

El mandatario cubano tenía previsto dar una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Derecho a las 19.00, pero la autoconvocatoria de miles de argentinos hacia el lugar desbordó todo tipo de organización previa e impidió la garantía de la seguridad de Fidel dentro del edificio de la facultad.

A pedido de algunos manifestantes Castro se refirió a Ernesto ‘Che’ Guevara, a quien calificó como «uno de los hombres más extraordinarios que he conocido» y resaltó como algunas de sus más significativas características el «tesón y la voluntad».

«Nuestra revolución se basa en ideas y no en fanatismos. No es tan fácil aplastar la revolución y las ideas que han sido cultivadas por el pueblo cubano y de esas verdades partimos. Por eso creo que no es tan fácil hacer desaparecer a ese pueblo de la faz de la tierra», afirmó el presidente cubano

En contraste el mandatario cubano criticó el modo en que fue electo el presidente norteamericano, George W. Bush, quien fue consagrado gracias «a un confuso y conflictivo recuento de votos» en la Florida. «Todo el mundo sabe que la extrema derecha arrebató la victoria a su adversario (el demócrata Al Gore)», sentenció Castro y remarcó: «No voy a decir cuál es el más democrático, porque allí impera el monopartidismo».

«Es asombroso cuando nos preguntan cuándo va a haber elecciones en Cuba», mencionó Castro para responder con una pregunta: «¿Cuánto hay que ser de multimillonario para alcanzar la presidencia de Estados Unidos? o ¿cuántos miles de millones necesita el candidato para ser electo presidente norteamericano?». Además, el líder cubano precisó que le «gustaría que se conociera un poco más el sistema político» de Cuba.

«A nuestros candidatos los propone el pueblo por asamblea en cada circunscripción», contrapuso al sistema democrático tradicional en occidente, para luego avanzar en una larga explicación sobre el sistema electoral de su país.

La educación, la asistencia sanitaria y los programas que en esos rubros aplica Cuba, fueron temas destacados en el discurso de Fidel Castro, quien consideró que «sin una revolución educacional la injusticia continuará prevaleciendo, por encima de las satisfacciones materiales de todos los ciudadanos del país».

«Hay dos problemas muy importantes que están asociados, educación y salud», dijo Castro, al tiempo que aseguró que «el bloqueo (norteamericano) nos obligó al racionamiento, pero en nuestro país no se encontrarán niños sin escuelas».

Castro asoció la educación con la alimentación de los niños como factor de desarrollo de sus cualidades intelectuales.

«Un niño que no se alimente adecuadamente hasta los dos años y medio llegará a los seis años a la escuela elemental, con la inteligencia disminuida. Queremos al menos el derecho de llegar a los seis años con la capacidad de inteligencia plena con la que nace un niño», proclamó.

Además, el líder cubano advirtió que su pueblo «jamás se rendirá, jamás dejará de luchar» contra una eventual invasión estadounidense del tipo de la lanzada contra Irak.

«A pesar de las teorías nazi-fascistas tenemos la convicción de que una lucha, un ataque a nuestro país, costaría un precio muy alto. Mientras haya un solo hombre o mujer capaz de combatir, ese hombre o esa mujer seguirá combatiendo», prometió Castro.

Por otro lado, Castro destacó que en vez del belicismo, Cuba propone educación y salud. «Nosotros no mandamos bombas a otros pueblos, ni miles de aviones a bombardear ciudades. Nuestro país no posee armas nucleares, ni armas químicas, ni armas biológicas. Sus médicos han sido educados en la tarea de salvar vidas; estaría en contradicción con su concepción de poner un científico o un médico a producir sustancias, o bacterias, o virus capaces de producir la muerte a otros seres humanos», señaló.

Enfatizó: «Nunca lanzaríamos ataques sorpresivos ni preventivos contra ningún oscuro lugar del mundo, pero sí seríamos capaces de mandar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo». En el último tramo de su alocución, Castro aseguró con firmeza a los argentinos que «otro mundo es posible». «Pienso, porque soy un optimista, que este mundo puede salvarse a pesar de los errores cometidos, a pesar de los poderíos unilaterales, porque creo en la preeminencia de las ideas sobre la fuerza», concluyó. *

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