PSOE gana las municipales
El PSOE aventajó en unos 200.000 votos al Partido Popular (PP) –34,71 frente al 33,84 por ciento–, que cuenta con 700 concejales mas que los socialistas a nivel municipal.
El mapa de los gobiernos autónomos se consolida al mantener el PP poder en 7 de ellos y el PSOE en 6, de las 13 comunidades en las que hubo elecciones (de las 17 del país).
El partido socialista, en el que Zapatero debutó como líder en una campaña nacional, se recupera ligeramente, tras la derrota en las generales de 2000, que dieron la mayoría absoluta a Aznar, pero se mantiene lejos de su techo histórico de diez millones de votos.
Los socialistas, con casi ocho millones de votos, recuperan el apoyo municipal que perdieron en las municipales de 1999, y ganan por primera vez unos comicios desde 1993.
Las urnas ofrecieron ligeros síntomas de cambio de tendencia, imposibles de trasladar a las elecciones de 2004, sin vuelco electoral, para lo que se hubiera necesitado una mayor participación (el índice fue del 67,36 por ciento, frente al 63,99 de 1999).
«Victoria moral para el PP. Triunfo fáctico del PSOE», escribió ayer en su editorial El Mundo.
Zapatero manifestó ayer que Aznar «no superó la reválida o plebiscito que se planteó en estos comicios» y dijo que es el «principio del camino hacia la victoria», en las generales de 2004.
En el PP, los resultados han demostrado que la intensa campaña de Aznar (con 22 actos en 15 días) frenó la debacle que se pronosticaba a raíz de su apoyo a la guerra de Irak, y las manifestaciones, que llegaron a concentrar a 4 millones de españoles en febrero, no fueron un coladero de votos para esa fuerza.
El escritor Manuel Vázquez Montalbán se plantea en su columna de los lunes en El País la siguiente incógnita: «¿Cuántos españoles constituyentes del 91 por ciento contrario a la guerra experimentaron la esquizofrenia de votar al PP?».
Izquierda Unida (IU), promotora de las manifestaciones con su líder, Gaspar Llamazares, a la cabeza, tampoco se benefició en las urnas del desgaste popular, y perdió votos respecto de 1999, aunque entra en gobiernos de nuevos ayuntamientos merced a los pactos con socialistas.
Las elecciones, pues, no tienen ni vencedores ni vencidos, sino que se mantiene a nivel territorial el equilibrio de fuerzas entre populares y socialistas, volviendo a la situación anterior de 1999 por la mejoría del PSOE.
Como muestra de la igualdad, la llamada «batalla de Madrid», por su simbolismo especial, quedó en tablas: el PP revalidó su cuarta mayoría absoluta consecutiva en la alcaldía (tres millones de habitantes) y Alberto Ruiz Gallardon, el gran vencedor de la noche, será el alcalde.
Mientras que en la Comunidad de Madrid (gobierno autónomo, 5,5 millones de habitantes), gobernará el socialista Rafael Simancas, a instancias de un pacto con la IU, que les otorga un escaño más que al PP, que fue la fuerza más votada.
Gallardon se colocaría entre la lista de candidatos a suceder a Aznar en las elecciones generales de 2004, para las que ahora el primer ministro, luego de estos resultados, tendrá las manos libres para designar a su sucesor.
Aznar, como anunció, se irá sin presentarse a la reelección tras dos legislaturas pero deja «colocada» a su esposa, Ana Botella, quien será concejal de empleo y asuntos sociales en el Ayuntamiento de Madrid.
La balanza del poder de los gobiernos autónomos queda como estaba, pues la llegada de los socialistas a la Comunidad de Madrid fue neutralizada con la vuelta del gobierno de las islas Baleares a manos del PP.
En cuanto a las capitales de provincia, el PP gobierna en 34, tras arrebatar a los socialistas Granada, Almería y Burgos, y el PSOE en 12, al llegar al poder en Zaragoza y Guadalajara.
En Galicia, la gestión del gobierno tras la marea negra provocada por el hundimiento del «Prestige» en noviembre pasado, no pasó factura al PP, que se mantiene como fuerza más votada pese a perder cuatro puntos, y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG, de izquierda) no sólo no se benefició sino que perderá la ciudad de Vigo, su joya municipal.
En el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) se mantiene como primera fuerza al conservar los votos que recibió hace dos años en las elecciones autonómicas de simpatizantes de Batasuna en desacuerdo con la ruptura de la tregua de ETA.
Los simpatizantes de Batasuna obedecieron la consigna del voto nulo dada por ETA mediante las papeletas de AuB (Plataforma por la autodeterminación), que fueron anuladas por el Tribunal Constitucional el 8 de mayo, antes de la campaña electoral, por su «equivalencia funcional» con el citado partido.
Batasuna había sido ilegalizada a su vez en marzo por su «connivencia» con ETA. *
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