"No podía resignarme a la idea de tomar el avión sin venir a hablarles"

Argentinos desbordaron la Facultad de Derecho para escuchar a Castro

«Pienso, porque soy un optimista, que este mundo puede salvarse a pesar de los errores cometidos, a pesar de los poderíos unilaterales, porque creo en la preeminencia de las ideas sobre la fuerza», dijo Castro ante unos 5.000 argentinos que se convocaron frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y que fue transmitido en directo por los canales cable Crónica TV y TN.

El presidente cubano encabezó al aire libre un mitin improvisado, que duró dos horas, que debió haberse limitado a un acto en un claustro cerrado, un escenario que se vio desbordado por el fervor de los argentinos hacia la figura del mandatario caribeño, quien por tercera vez visita Argentina.

«No podía resignarme a la idea de tomar el avión sin venir a hablarles», dijo Castro a su arribo a la Facultad de Derecho, donde una multitud lo aguardaba desde horas de la tarde.

El pueblo de Buenos Aires, afirmó el presidente cubano al ver a la muchedumbre, «está enviando un mensaje a aquellos que sueñan con bombardear nuestra patria».

El mandatario caribeño hizo además un encendido elogio de la importancia de educar a un pueblo. «La educación  dijo  es el instrumento por excelencia para que ese ser vivo regido por leyes naturales devenga ser humano».

«Hay dos problemas muy importantes que están asociados, educación y salud», dijo Castro, al tiempo que aseguró: «El bloqueo (norteamericano) nos obligó al racionamiento pero en nuestro país no se encontrarán niños sin escuelas». Con el sistema educativo propio como ejemplo, Castro reclamó «una revolución educacional bien profunda» porque en caso contrario, advirtió, «la injusticia y la desigualdad continuará prevaleciendo, aun por encima de las satisfacciones materiales de todos los ciudadanos del país».

Castro asoció la educación con la alimentación de los niños como factor de desarrollo de sus cualidades intelectuales.

«Un niño que no se alimente adecuadamente hasta los dos años y medio llegará a los seis años, a la escuela elemental, con la inteligencia disminuida… queremos al menos el derecho de llegar a los seis años con la capacidad de inteligencia plena con la que nace un niño», proclamó.

Castro se ufanó de la política de su gobierno en esa materia: «En Cuba le garantizamos un litro de leche diario a cada niño hasta los siete años; a partir de esa edad, le garantizamos una leche de otro tipo, a un costo de menos de un centavo de dólar».

«Con un dólar que un amigo le envíe a una familia desde el norte, se puede comprar la leche para 104 días», dijo Castro.

El líder cubano pronunció un discurso que sonó a utópico en una Argentina en la que unos 15 millones de habitantes son pobres, un 20% está desempleado y los índices de delincuencia y deserción escolar treparon logarítmicamente en los últimos años. Pero además, Castro resaltó el valor de la educación como factor de pacificación social, ya que consideró que «es la educación la que podría vaciar las cárceles donde están aquellos que no la recibieron, que no se alimentaron».

«En una prisión, lo jóvenes de entre 20 y 30 años proceden de las capas más pobres y humildes de la población», reflexionó.

Castro comenzó a hablar poco después de las 21.30 locales (0.30 GMT del martes) y una hora y media más tarde seguía disertando, sólo interrumpido por las ovaciones de su auditorio y la necesidad de convocar de urgencia a un médico para asistir a una persona que sufrió un desvanecimiento entre la muchedumbre. Castro dedicó un tramo especial de su alocución al «Che» Guevara, el mítico guerrillero argentino-cubano que acompañó su gesta revolucionaria en enero de 1959. «Una de las personalidades más extraordinarias que he conocido», dijo Castro al evocar a su compañero de luchas, al tiempo que subrayó entre sus características el «tesón y la voluntad». *

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