192 países adhieren a un tratado mundial antitabaco
Este fue un sí «histórico», subrayó la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, que apunta a luchar eficazmente contra el tabaquismo, principal causa evitable de muerte y de enfermedades con casi cinco millones de fallecimientos por año en el mundo, una cada ocho segundos.
La Convención marco para el control del tabaco, que entrará en vigor a los tres meses de su ratificación de parte de 40 países, prevé medidas sin precedentes que prohíben o limitan severamente la publicidad del tabaco y establece que «idealmente» la mitad o más de la superficie de los paquetes de cigarrillos deberá estar ocupada por una clara advertencia sobre los efectos nocivos de su consumo.
Se prohíben además las inscripciones como «light» o «mild» que inducen al fumador a error y los cigarrillos de chocolate que preparan a los niños para el consumo de tabaco.
Fumar no deberá aparecer más como una actividad indolora y atractiva.
El documento apunta también a la lucha contra el contrabando, se pronuncia por el aumento de los impuestos al tabaco y promueve el concepto de responsabilidad sin nombrar, de manera explícita, a la industria del tabaco.
La Convención es el primer tratado negociado bajo la dirección de la OMS en la historia de la salud pública y su redacción exigió más de tres años de tratativas durante las cuales no faltaron interferencias de multinacionales del cigarrillo, ni las reticencias de algunos países, como Estados Unidos, Alemania y Japón en primer lugar.
Ahora el tratado fue aprobado y recibido con un aplauso por los 3.000 delegados que participan en la reunión anual de la Asamblea de la OMS.
«Pero este éxito no debe conducirnos a bajar la guardia», advirtió Brundtland. La Convención deberá ahora ser aprobada por cada uno de los países y traducida a las leyes nacionales.
Y seguramente esto no será nada fácil, admitió la directora de la OMS subrayando la importancia de registrar rápidamente las ratificaciones de cada país, incluida la de Estados Unidos.
Por sorpresa, mientras todo parecía indicar que una vez más Washington no adheriría a nuevos compromisos multilaterales, a último momento también Estados Unidos anunció su adhesión a la convención.
«Juntos, afirmó ayer en Ginebra el secretario de Estado de Salud, Tommy Thompson, estamos y estaremos en condiciones de hacer de la amenaza global constituida por el cigarrillo una realidad del pasado».
El cambio norteamericano suscitó no pocos interrogantes. Según algunos observadores, habría sido dictado por consideraciones no del todo vinculadas a la salud.
«La Asamblea de la OMS es uno de los primeros encuentros multilaterales después de la guerra en Irak y Estados Unidos no quiso mostrarse aislado», comentó un especialista.
Satisfechas por su parte se mostraron las organizaciones no gubernamentales (ONGs) comprometidas en la lucha contra el cigarrillo.
«La convención, según la NATT Red para responsabilidad transnacionales del tabaco que reúne a 75 organizaciones de ese tipo de 50 países, cambiará el modo en que la Philip Morris (rebautizada Altria), la British American Tobacco (BAT) y la Japan Tobacco International operarán en el plano mundial».
La convención habría podido ser más clara e incisiva, en particular, sobre la prohibición de la publicidad, la responsabilidad y las indemnizaciones, deploró la NATT.
Según esta entidad, desde el comienzo de las tratativas de la OMS sobre el cigarrillo más de 13 millones de personas murieron por enfermedades vinculadas al consumo del tabaco. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad