Críticas por indultos a Gorriarán Merlo y Seineldín
La decisión del presidente Eduardo Duhalde de indultar a los miembros del MTP (Movimiento Todos por la Patria) que protagonizaron el copamiento del cuartel de La Tablada el 23 de enero de 1989, y a los carapintadas que bajo el mando de Mohamed Alí Seineldín, se levantaron contra la democracia en diciembre de 1990 ha sido criticada incluso por dirigentes de organizaciones de derechos humanos.
Las razones que argumentó el presidente incluyen una razón de Estado: la pacificación nacional, pero los críticos de la medida resaltan que la sociedad no está dividida por pasiones del pasado y que reclama que se cumplan las decisiones de los tribunales.
En primer lugar quien manifestó su discrepancia fue el mandatario electo, Néstor Kirchner, quien reveló no haber sido advertido ni consultado por la decisión. ¿Razones?: «Así como estuve en desacuerdo con los indultos de Menem (a los responsables del terrorismo de Estado y al líder montonero, Mario Firmenich), estoy en desacuerdo con éste»
Para Estela de Carlotto, los argumentos de Duhalde no tienen ningún asidero «y no contribuyen a pacificar el país» porque quedan pendientes los casos de las criaturas apropiadas en cautiverio en tiempos del terror, sin que se haya demostrado voluntad para hallarlos.
El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, consideró «que había que retirar la facultad presidencial de indultar porque se comenten locuras como la libertad (en 1990 de Jorge) Videla. El indulto debe ser un momento de reflexión del pueblo argentino para que no ocurra nunca más. Estas personas que se creyeron en actitudes mesiánicas que iban a salvar al país, en realidad, lo han perjudicado. Esto ha costado vidas al pueblo argentino y tiene graves consecuencias para la vida democrática e institucional del país».
El jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, también cree necesario eliminar la potestad presidencial de indultar, «una rémora feudal» y que debe ser el Parlamento, mediante la ley de amnistía, el llamado a enfrentar temas como éstos.
En todas las opiniones se exhibe preocupación por el no cumplimiento de la ley y sus consecuencias. Pero hay otras voces. Por caso, el gran escritor Osvaldo Bayer escribió una carta abierta que tituló «Gracias, Duhalde», porque consideró de justicia liberar a Gorriarán Merlo pero no al ex coronel. Que el tema es controvertible lo demuestra que orgánicamente, las organizaciones defensoras de derechos humanos quedaron partidas frente a este indulto y no han podido emitir un documento consensuado.
La sospecha de algunos medios es que ante la inminencia de que la Suprema Corte declare constitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia debida, Duhalde ha querido compensar ese posible fallo con los indultos. Y de paso, retirarle un daño político al mandatario entrante.
Duhalde se defendió. Le dijo a la prensa: «Entiendo que el indulto es decisión exclusiva del presidente. Conozco que no están de acuerdo, y sé que por más que yo explique están en desacuerdo, pero yo sí estoy de acuerdo. Si tuviera tiempo para iniciar un nuevo gobierno, indultaría a todos los presos políticos de la Argentina». En ese sentido, explicó: «Iniciamos un tiempo nuevo, distinto. Estamos frente a una oportunidad histórica. Para las personas que cometieron delitos que tienen que ver con los ideales, siempre el presidente debe tener la posibilidad de usar el instituto del indulto».
Duhalde sostuvo que «desde que asumió tiene reclamos, pero muy insistentes» del caso Gorriarán Merlo, «inclusive por organismos internacionales porque una pena de esa magnitud requiere una instancia más» y que, «en el caso de los militares detenidos, ya están algunos gozando de libertad». Consideró que «hablar de guerrilleros o de militares insubordinados es parte de un país» que se debe «sepultar».
«No quiero hacer política. Si quisiera hacer política no lo hubiera firmado. Las decisiones que tomo tienen que ver con convicciones, más allá del juicio de los argentinos de hoy, el de la historia, diga que se terminó una etapa muy dramática, muy triste por motivos ideológicos. Ninguno estuvo preso por cuestiones económicas, que si bien a mí me parecen equivocadas, a su forma defendían lo que entendían eran intereses de la Patria», expuso.
De los miembros del MTP, se indultó a su jefe, Enrique Gorriarán Merlo, sobre quien pesaba la pena de reclusión perpetua y tiene pendiente aún la causa de la toma del cuartel de Azul en 1974 que ya está por prescribir.
La razón de su liberación son los graves problemas de salud que lo aquejan desde hace meses.
También están amparados los detenidos por el copamiento de La Tablada, Roberto de Felicetti, luego de cumplir 14 de los 25 años de condena; Claudia Beatriz Acosta, detenida 14 de los 22 años; Isabel Fernández, Miguel Angel Aguirre, Gustavo Mesutti, Claudio Ernesto Rodríguez, Sergio Paz, José Moreyra, Carlos Motto, el sacerdote Juan Antonio Puijané; Luis Darío Ramos, Sebastián Ramos, quienes están en España; Claudio Veiga y Luis Díaz, en libertad condicional desde mayo del año pasado; Ana María Sívori, ex esposa de Gorriarán Merlo en libertad condicional desde junio de 2002 y Dora Molina, también en libertad condicional desde 1999.
De los carapintadas, es indultado su líder Mohamed Alí Seineldín, condenado a reclusión perpetua; Luis Baraladini, Pedro Mercado, Claudio Segovia, Hugo Abete, y Osvaldo Tevere. *
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