Refleja el acuerdo con el presidente Duhalde y con el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra

Kirchner designó gabinete con un color progresista equilibrado

El anuncio lo realizó en Río Gallegos, capital de Santa Cruz, y Kirchner lo definió como gabinete homogéneo dentro de la pluralidad de ideas y abierto a que otras funciones de su gobierno, secretarías de Estado especialmente, puedan ser llenadas con independientes o radicales, para ampliar el espectro de un Presidente que consiguió únicamente el 22% de los sufragios, después que Carlos Menem rehuyó a competir en el balotaje.

El conjunto de personas convocadas refleja el acuerdo entre Kirchner con el actual mandatario Eduardo Duhalde y sus afinidades con el jefe del gobierno porteño y titular del Frente Grande, Aníbal Ibarra.

Es de color de centro-izquierda, con algunas presencias inesperadas como la designación de Rafael Bielsa, un notable jurista y brillante publicista, como canciller.

Todo se equilibra ya que el propio vicepresidente, Daniel Scioli es de centro-derecha y el futuro titular de Justicia, Gustavo Béliz, es del mismo espacio y católico vinculado al Vaticano.

Bielsa adhirió a la propuesta de Kirchner hace años, cuando el futuro presidente conformó en su búnker de Santa Cruz, el espléndido El Calafate, lo que se denominó como «La Corriente», una tendencia del peronismo antimenemista de fines de los 90, con un plan para llegar a la casa rosada en el 2007. Los avatares argentinos hicieron que los tiempos se anticiparan y de ese núcleo, amén de Bielsa  que en su juventud fue un partícipe de la juventud peronista radicalizada  hay otros nombres, como el futuro titular de la Secretaría de Inteligencia, el hoy diputado nacional, Sergio Acevedo.

Bielsa acompañó al Frepaso cuando lo lideraba Carlos «Chacho» Alvarez y aunque aún no precisó su curso de acción, la designación es muy funcional a las ideas de Kirchner sobre política internacional donde privilegia la relación con Brasil, la integración sudamericana, para que, a partir de este espacio, integrarse al mundo y negociar más tarde que temprano la conformación del ALCA.

Las presiones para que en ese cargo se designara a un amigo de Washington fueron notorias a través de rumores e informes reservados.

Nombre clave, que más que provenir del duhaldismo expresa la política económica en curso, es el futuro (y actual) ministro de Economía, con más funciones en sus manos ya que absorbe las que ahora correspondían al ministerio de la Producción: Roberto Lavagna. Era el único nombre que antes de las elecciones del 27 de abril ya se conocía como integrante del futuro equipo gubernamental.

Lavagna es clave

Bien visto por los mercados, Lavagna piloteó una dificultosa negociación con el FMI organismo que pasó de la frialdad al respaldo al funcionario. Es partidario de la alianza estratégica con Brasil, en los años 80 participó de la creación del Mercosur, aunque sin que ello constituya una postura antagónica con los EEUU.

Ministro de la Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, será Julio de Vido, hombre de absoluta confianza del primer mandatario que llega.

Es una cartera nueva, con muchos poderes para los planes que prometen impulsar la obra pública con criterio neokeynesiano y se verá sino tropieza en algunas funciones con Lavagna. En la nómina hay cuatro funcionarios que están cumpliendo misiones en el gobierno saliente de, otros cuatro vinculados con su administración provincial de Kirchner, y otros entre independientes y adherentes al kirchnerismo.

Veamos otros detalles: a Interior irá un hombre leal a Duhalde que pudo ser el vice de Kirchner, el actual ministro de la Producción, Aníbal Fernández. Aunque hoy la cartera de Defensa no tiene el peso del pasado, Kirchner envió allí a otro hombre del riñón duhaldista, José Pampuro, médico de profesión que está ahora en la Secretaría General de la Presidencia. Otro hombre del duhaldismo es el actual ministro de Salud, lo será de Kirchner, Ginés González García.

GGG incorporó la obligatoriedad de que los médicos receten genéricos para que el paciente pueda optar por los laboratorios, una norma que detestan los de capital extranjero y aplauden los nacionales aunque la calidad de los medicamentos no está suficientemente garantizada.

Como jefe de gabinete, primo entre pares, estará otro Fernández, Alberto, jefe de la campaña electoral de Kirchner con lo que se dice bastante.

Del espacio no justicialista-duhalidista, llegan ladeándose hacia el centro-derecha, el nuevo titular de Justicia, Gustavo Béliz, que fue ministro del Interior de Carlos Menem, con el que terminó abruptamente y más tarde se sumo al intento de Domingo Cavallo por llegar a la Jefatura del Gobierno Porteño que le ganó Aníbal Ibarra en el primer turno, en 1999. Béliz así, desistiría de ir por ese cargo el 24 de agosto y despeja el camino a Ibarra en su lucha por la reelección donde deberá enfrentar al derechista Mauricio Macri.

Del espacio de Ibarra estará en Educación Daniel Filmus, a cargo de ese tema en el gobierno porteño.

En una conferencia de prensa Kirchner afirmó: «El que nombré es mi gabinete, no hay gabinetes iniciales y Dios quiera que sean buenos ministros, para una Argentina mejor». El presidente electo explicó que «si decimos que este es el gabinete inicial y después lo cambiamos, no estaríamos actuando como queremos para cambiar la Argentina».

En el mismo sentido, enfatizó que «un gobierno no gobierna un día, este gobierno va a tener una duración de cuatro años y medio, y medidas y acciones va a haber todos los días».

En otro tramo de la conferencia de prensa, Kirchner dijo que va «a trata de instalar una cultura diferente» en la Argentina. «No va a haber un doble discurso de mi parte, siempre voy a tratar de tener un contacto como el que tenemos hoy», aseguró. *

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