La prensa en Irak: entre la censura y la agresión
Pocos enviados de medios pudieron ver con sus propios ojos lo que realmente sucedía en el frente de guerra y constatar los efectos de las 30.000 bombas lanzadas por las fuerzas aliadas.
«Fuimos usados como escudos humanos por los iraquíes, las antenas satelitales de las televisoras fueron bloqueadas en el techo del Ministerio de Información, para protección de los aparatos de transmisión militar», dijeron los periodistas franceses enviados a Irak.
El balance de la labor periodística y de las condiciones en las que pudo ser desarrollada fue motivo de un debate en la Asociación de Prensa Extranjera, organizado por el sociólogo Jean-Marie Charon y Reporters sans Frontieres (Reporteros sin Fronteras).
Christian de Carre, de Francia, contó que los periodistas quedaron recluidos en el Hotel Palestino, entre ellos los de la cadena árabe Al Jazira.
«Nos impusieron un traductor que todas las noches hacía un informe sobre nuestra jornada y cada uno de nuestros pasos. Los iraquíes nos impidieron filmar en las calles», agregó.
«Hemos producido las mismas imágenes, con los mismos ángulos, las mismas palabras, una gran parte de la guerra se nos escapó», se lamentó Francois d’Alancon, enviado de La Croix.
Caroline Sinz, de France 3, afirmó que el Palestino «se convirtió en una especie de teatro: desde los balcones veíamos fabricar escenas a propósito para nosotros y las cámaras».
Aymeric Caron, de Canal+, nunca «tuvo tanto miedo como cuando llegaron los norteamericanos», dado que «los iraquíes, simpáticos o no, jamás nos hicieron temer por nuestra seguridad».
«Sentimos una real agresividad de parte de los norteamericanos», dijo categóricamente Caron.
Los cronistas que siguieron a las tropas aliadas regresaron satisfechos por el trabajo realizado, aunque admitieron haber sido sometidos a una terrible prueba física..
Al respecto, Yves Eudes, de Le Monde, contó que pasaban «15horas diarias en el calor sofocante de un tanque y cada día estaban obligados a procurarse solos la comida y donde dormir».
Según algunos testimonios, un «embedded» –como se denominó a los periodistas que acompañaron a las tropas norteamericanas– se habría vanagloriado de haber señalado tres iraquíes a los estadounidenses, quienes «los asesinaron». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad