Un muerto y un herido tras la explosión de una bomba en Ankara
El atentado sería obra de un grupúsculo clandestino de extrema izquierda, según el canal de información continua NTV, que cita a responsables de seguridad turcos.
«La víctima murió por la bomba. Estamos investigando», afirmó a la prensa Ahmet Mutlu, un responsable de seguridad, tras haberse dirigido al lugar del atentado, situado en una calle comercial que fue bloqueada por la Policía.
La mujer muerta, Fatma Kayapinar, integraba el Frente-Partido de Liberación del Pueblo Revolucionario (DHKP-C, prohibido), según NTV.
Su cuerpo fue hallado en los sanitarios del establecimiento. La mujer habría muerto mientras manipulaba el explosivo con el propósito de cometer un atentado suicida, según el canal de televisión.
El atentado no fue reivindicado.
Un responsable del DHKP-C contactado en forma telefónica por la AFP desde Bruselas afirmó no disponer de ninguna información sobre este atentado.
El cuerpo de la víctima fue despedazado por la explosión, según los camarógrafos que lograron filmar el interior del café desde lo alto de un edificio contiguo.
La violenta explosión, que se produjo alrededor de las 09H15 locales (06H15 GMT), provocó grandes daños en el café, frecuentado en especial por estudiantes. La onda expansiva destrozó los vidrios y las mesas y demolió parte del cielo raso, según pudo constatarse.
Uno de los propietarios del establecimiento dijo a la prensa que no habían recibido ninguna amenaza previa.
Otros atentados del mismo tipo fueron perpetrados recientemente en varios restaurantes de Estambul, la principal ciudad del país, sin causar víctimas.
Las autoridades turcas acusan al DHKP-C de haber orquestado una huelga de hambre entre presos y familiares de presos de Turquía para denunciar el régimen carcelario turco.
La huelga de hambre, iniciada hace meses en medio de una indiferencia casi completa, causó ya 66 muertos.
Cierran embajadas en Arabia Saudita; aumenta alerta
Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania anunciaron ayer que cerrarán por varios días sus embajadas y consulados en Arabia Saudita por temor a un «inminente atentado», luego de los devastadores ataques que el 12 de mayo mataron a 34 personas, entre ellas 8 estadounidenses, en Riad.
El gobierno saudita anunció que adoptó «severas medidas de seguridad» ante la información proveniente de los servicios de espionaje occidentales sobre un «atentado inminente» en el reino.
La decisión de cerrar las sedes diplomáticas, a la que a última hora se sumó la de Italia que mañana no atenderá al público se tomó luego de las declaraciones hechas por el príncipe Bandar Bin Sultan, embajador saudita en Washington, convocado para consultas por su propio gobierno.
Según Bandar, los terroristas que atacaron el 12 de mayo en la capital saudita habían proyectado «una operación mucho más importante» y dijo temer otro ataque.
El príncipe dijo que los servicios secretos de Estados Unidos y de Arabia Saudita captaron «un alto nivel de conversaciones (electrónicas) en la región y en otros países del mundo» que indican que «algo» estaba en preparación.
Todos los indicios cesaron dos o tres días antes de los atentados del 12 de mayo contra un complejo de viviendas donde se alojan empresarios y funcionarios occidentales, sobre todo estadounidenses, contó.
«Mi sensación general es que algo grande ocurrirá aquí o en Estados Unidos», advirtió Bandar, según el cual en Arabia Saudita existen 50 militantes extremistas «irreducibles».
«Confío agregó que al final los detendremos. Pero la pregunta es: ¿Lo haremos a tiempo o no?».
Según el embajador, es posible que el cerebro detrás de los atentados de Riad sea el egipcio Saif al Adel, considerado el nuevo comandante militar de Al Qaeda, la red terrorista dirigida por Osama bin Laden.
Bandar desmintió la noticia, publicada por diarios estadounidenses, que indicaba que soldados de la Guardia Nacional saudita habían vendido armas a miembros de Al Qaeda. Las armas y explosivos usados en los atentados eran de fabricación soviética, mientras que el armamento saudita es de proveniencia occidental.
El canciller saudita, príncipe Saud al Faisal, anunció ayer en conferencia de prensa que el país había subido el nivel de alarma por temor a atentados.
«Seguramente el peligro es aquí y por este motivo trabajamos no sólo para derrotar al terrorismo sino para evitar posibles futuros ataques. Todos los esfuerzos aumentaron para combatir el fenómeno», dijo el canciller.
Afirmó que «el éxito debería ser medido en términos de actividad de prevención. El riesgo es alto, no sólo en Arabia sino en otros países del mundo».
Para el canciller saudita, mejorar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos contribuirán a remover las causas de esta violencia. *
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