Los piqueteros aguardan a Kirchner con demandas
Es que el 26 próximo se cumplen 11 meses del asesinato de dos piqueteros, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y todos los meses se realizan movimientos de vigilancia por el lento proceso contra los policías culpables del crimen, hecho trágico que un año atrás obligó a Eduardo Duhalde, con posibilidades a que su gobierno se extendiera hasta el 10 de diciembre próximo, a anticipar los comicios en busca de distensión. Son los que se realizaron el 27 de abril.
El espacio de los piqueteros, casi 300 mil desocupados organizados, expresa políticamente a un amplio espectro. Kirchner reconoce que «piqueteros y cartoneros son la radiografía social» del país y que sus demandas son justas, porque la carta magna establece el derecho al trabajo digno. Con todo, advirtió que se opone a la utilización política del drama social.
El término «tregua» no existe en la mayoría de las agrupaciones piqueteras, enroladas en Bloque Piquetero Nacional, aunque sus dirigentes admiten que no sería conveniente ir en contra de la simpatía popular con la que arrancan todos los presidentes, más allá de la cantidad de sufragios logrados por Kirchner.
Sin embargo, las posturas varían según cada sector se «para en política». Por caso, la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), referente piquetero de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), es negociadora. Su dirigente máximo, el diputado bonaerense Luis D’Elía, aparte de haber convocado a votar por Kirchner, por algo más que contra Carlos Menem, cree que el nuevo mandatario «puede ser al movimiento popular nuestro Fernando Henrique Cardoso, el mejor presidente de transición».
El razonamiento tiene su lógica. D’Elía fundó un partido basado en los trabajadores, siguiendo la historia del PT brasileño. Dicho de otro modo, adopta el método de acumulación por las vías electorales, que lo diferencian del Bloque Piquetero Nacional, que, aunque acoge dirigentes que fueron a comicios en abril, su mayoría votó en blanco y descree de las elecciones.
D’Elía quiere recomponer bajo ese enfoque las relaciones con la potente Corriente Clasista y Combativa, CCC, que no está en el Polo más aún: polemizan bravo , pero su paraguas político es el Partido Comunista Revolucionario, que propició la abstención en abril. El hombre de la FTV teme provocaciones, utilizando las demandas de los desocupados, empujadas por «infiltrados para golpear institucionalmente a la democracia».
Pero hombres del Polo admiten que «si hacemos medidas muy férreas, podemos perder consenso en la sociedad. Vamos a darle algún respiro al gobierno para que articule las políticas sociales».
Otros métodos
Con esta visión, estos sectores privilegiarán las marchas y las protestas alternativas, evitando cortes de rutas y calles, que los distancia de trabajadores activos y de capas medias. Se trata de un debate interno entre los llamados «duros» en busca de actualizar los métodos de lucha. Incluso el Polo pidió una entrevista con el nuevo mandatario, pero para el 27 de mayo, casi con el juramento recién pronunciado, y mantiene contractos con el entorno de Kirchner.
Protestas habrá, su alcance depende del rumbo oficial, comentan. Otro duro, Raúl Castells, referente del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) no tiene muchas ganas de esperar: para el miércoles 28, fijó su propia movilización para hacerle llegar a Kirchner un petitorio reivindicativo firmado por 100 mil personas y pedirle una audiencia.
«No podemos esperar, pero el ánimo es sentarse con el presidente y hablar los problemas del país. La gente piensa que hay que darle tiempo y nosotros planteamos ser respetuosos, no provocar», advierte Castells. *
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