El Papa habla de su muerte

Juan Pablo II: "Se acerca el momento de presentarme ante Dios"

En los últimos tiempos el Pontífice afrontó en primera persona y sin tapujos el tema de su muerte que se acerca y pidió la protección de Dios para seguir adelante en su misión. «Cada vez más me doy cuenta de que es más próximo el momento en el cual me tendré que presentar ante Dios», admitió el Papa ante unos 20.000 peregrinos polacos reunidos en Plaza San Pedro junto al presidente de ese país, Aleksander Kwasniewski.

La radio vaticana dedicó la apertura de la edición principal a la alusión que Juan Palo II hizo ayer de su muerte. Tras sentir su discurso en polaco, la emisora incluyó la traducción en italiano: «Cada vez más me doy cuenta que se acerca el momento cuando tendré que presentarme ante Dios con toda mi vida». «Con estas palabras emotivas, dijo la radio Vaticana, pronunciadas espontáneamente al concluir un apasionado discurso sobre el nuevo horizonte de Polonia, que llegó a un paso de la integración europea y sobre las raíces cristianas del viejo continente, Juan Pablo II concluyó la audiencia del lunes a los peregrinos llegados a Roma para las canonizaciones».

El tema de la muerte y de la resurrección acompaña la vida de todo cristiano y Juan Pablo II en su largo pontificado, próximo a cumplir los 25 años en octubre, intervino con frecuencia sobre el gran misterio de la existencia humana.

La última meditación del Pontífice sobre la búsqueda existencial de Dios, el comienzo y el fin, fue en su libro político «Tríptico romano», presentado el 6 de marzo pasado. En la parte central del libro, en una poesía titulada «Epílogo», el Papa, en el umbral de la Capilla Sixtina, reflexionó sobre el significado simbólico de ese lugar en la historia de la Iglesia y la suya y espera que Dios indique a «su sucesor en el futuro cónclave».

El Papa recorrió además recuerdos personales, los cónclaves de 1978, tras la muerte de Pablo VI y de Juan Pablo I, que lo ungieron el «sucesor de Pedro».

«Era en agosto y luego en octubre, del memorable año de los dos cónclaves, y así será aún, cuando se presentará la exigencia después de mi muerte», destacó.

En agosto del año pasado durante su breve pero intenso viaje a Polonia, el Pontífice al visitar el cementerio de Cracovia pidió a los que fueron sus parroquianos orar «por el Papa, mientras esté vivo, y después de su muerte». Una frase que repitió luego en el santuario de Kalwaria, confirmando la actitud serena con la cual mira a la vida y a la muerte.

El 26 de octubre de 1999 en una carta a sus «hermanos y hermanas ancianas», publicada en ocasión del año de la ONU dedicado a las personas de edad avanzada, el Papa confesó su «gusto por la vida», pese a las limitaciones de la edad. «Encuentro una gran paz en pensar en el momento en el cual el Señor me llamará: de vida en vida. Por ello me sale con frecuencia de los labios, sin ninguna vena de tristeza, una oración que el sacerdote recita tras la celebración de la eucaristía: en la hora de la muerte llámame y ordena el venir hacia ti», escribió el pontífice.

«Los años pasan rápidos», agregó el Papa, pero «el don de la vida, a pesar de la fatiga y el dolor que la marcan, es demasiado bella y preciosa, porque nos podemos cansar». *

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