Al Fatah le declara la guerra a Al Qaeda

Al menos ocho muertos y 25 heridos causaron ayer enfrentamientos armados entre fundamentalistas islámicos y Al Fatah en el campo de refugiados palestino de Ein El-Helweh, en la periferia de la ciudad portuaria de Sidón, refirieron fuentes hospitalarias.

Los enfrentamientos en ese campo ubicado 40 kilómetros al sur de Beirut opusieron a miembros del grupo integrista Osbat al-Nour y militantes de Fatah, el principal componente de la OLP, encabezado por Yasser Arafat, que prometió destruir al grupo islámico acusado de conexiones con la red terrorista Al Qaeda, de Osama bin Laden.

Fusiles ametralladores y granadas propulsadas por torpedos (RPG) fueron los protagonistas de los enfrentamientos, que hoy tuvieron su punto culminante tras el intento de asesinato, el sábado pasado dentro del mismo campo, de Abdullah Shreidi, líder de Osbat al-Nour, quien resultó gravemente herido.

La emboscada, en la que murieron dos guardaespaldas de Shreidi, aún no fue reivindicada, pero el principal exponente de Fatah en el Líbano, Sultan Abul Ainain, ya había anunciado su voluntad de «aniquilar» a Shreidi.

«La condena a muerte de Shreidi fue emitida y será ejecutada muy pronto», declaró Ainain, que está siendo buscado por las autoridades libanesas por actividades militares ilegales, y vive actualmente en el campo de Rashidiyeh, en el extremo sur del Líbano.

Shreidi, acusado de varios homicidios, es el hijo del fundador de Osbat al-Ansar, un grupo militante islámico incluido en la lista norteamericana de movimientos terroristas sospechosos de vínculos con Al Qaeda.

El líder de al-Nour formó su grupo tras la escisión de al-Ansar, cuyo líder –conocido con el nombre de Abu Mahjan– también está siendo buscado porque se lo considera implicado en la revuelta armada de principios de 2000 en el norte del Líbano, que se proponía crear un mini Estado islámico en la zona.

La revuelta fue reprimida por el ejército libanés tras días de violentos enfrentamientos, y Abu Mahjan se ocultó en el campo de Ein el-Helweh, el mayor de los 11 campos de refugiados presentes en Líbano, que albergan actualmente a unas 350.000 personas.

Ein Helweh –donde viven más de 70.000 personas– está considerado como un refugio seguro para criminales y facciones armadas rivales palestinas. Casi cada día hay tiroteos y atentados con explosivos.

El líder de la milicia de Fatah, el coronel Munir Magdah, afirmó hablando con ANSA que la eliminación física de Shreidi y su grupo –estimado en torno a las 200 unidades altamente motivadas– «es muy fácil desde un punto de vista militar, pero nosotros preferimos evitar un baño de sangre», en parte también porque Shreidi «está muriendo en su casa» tras las heridas sufridas en la emboscada del sábado.

Por su parte, al-Nour había prometido solemnemente, el sábado pasado, matar a Maqdah. «Juramos por Dios que no nos detendremos hasta que no hayamos dado como comida a los perros el cadáver de Maqdah y los de sus colaboradores», habían declarado altos exponentes del grupo islámico.

La reciente escalada de violencia en Ein el-Helweh provocó inmediatas reacciones de los medios de Beirut, que pidieron el desarme dentro de los ya incontrolables campos palestinos, rodeados por las tropas libanesas, que sin embargo no pueden entrar.

Según analistas locales, Siria, indiscutible presencia extranjera en Líbano, no querría desarmar a los palestinos –pese a su participación en la guerra civil libanesa (1975-1990)– para poder usarlos como amenaza frente a Israel, pero también como «mercadería de intercambio» en el curso de eventuales futuros coloquios de paz con el Estado judío. *

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