Murieron siete israelíes y los dos comando suicidas

Doble atentado palestino en Jerusalén

La dura ofensiva palestina repercutió además en las negociaciones que mantuvieron ayer sábado Sharon y el premier palestino Mahmud Abbas, y algunos analistas prevén que afectará negativamente en la «hoja de ruta», itinerario de paz que propuso el «cuarteto» (Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas).

Algunos ministros israelíes pidieron ayer la inmediata expulsión del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat de los territorios autónomos.

Pocas horas después de que tres kamikaze palestinos detonaron en las últimas 24 horas los explosivos que llevaban encima en Jerusalén y en Hebrón, el ministro de Transporte israelí, Avigdor Lieberman (Unión Nacional), dijo que Israel debe «desencadenar una guerra total contra ellos (los palestinos)».

«Deben ser llevados al punto de implorar un cese del fuego», dijo, y agregó que el presidente Arafat «es un terrorista como todos los demás, con una sola diferencia: es responsable de la muerte de un número de israelíes muy superior a los que mató Hamas y la Jihad Islámica».

Según Liberman, el confinamiento de Arafat en su cuartel general de Ramalá debe continuar.

Precisamente anoche, la delegación palestina había pedido el levantamiento del cerco militar en Cisjordania y la libertad de movimiento para Arafat, quien está confinado en la Muqata, cuartel de la ANP.

Esta mañana, tras los dos atentados suicidas, se impuso el toque de queda en Ramalá.

A las seis de la mañana (hora local) una violenta explosión destruyó un autobús de la línea 6 de Jerusalén, en el cruce de French Hill, en el norte de la ciudad.

Un estudiante palestino del Politécnico de Hebrón, Bassem Jamal al-Takruri, vestido como un ortodoxo judío, había activado una poderosa carga que mató de inmediato a siete pasajeros e hirió a otras 30 personas.

Pocos minutos después, en la misma zona, se escuchó una segunda explosión, causada por otro hombre-bomba palestino en el cruce de a-Ram, entre Jerusalén y Ramalá, que no mató a ningún israelí pues se activó antes de lo previsto.

Ayer sábado, un tercer kamikaze, Fuad Jawad Kawasmeh, miembro del brazo armado de Hamas, Ezzedin al-Qassam, mató en Hebrón (Cisjordania), a una pareja de colonos judíos, al activar junto a ellos su carga explosiva.

En tanto, dos palestinos, militantes de Al-Fatah, fueron muertos ayer mientras intentaban infiltrarse en la colonia de Shaarei Tikwa, y un tercero, esta mañana, en enfrentamientos en Nablus.

Un cuarto palestino murió en un enfrentamiento armado en el sur de Gaza.

El premier palestino condenó de inmediato los atentados de Jerusalén, y el ministro de Información, Nabil Amr, reiteró que su gobierno adoptará medidas para poner fin a los ataques.

Al mismo tiempo, dijo que espera que las autoridades de Israel den pruebas de moderación y autocontrol en estas circunstancias. *

La dura ofensiva palestina repercutió además en las negociaciones que mantuvieron el sábado Sharon y el premier palestino Mahmud Abbas, y algunos analistas prevén que afectará negativamente la «hoja de ruta».

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