Africa oriental es un blanco de Washington y Londres

Kenia en la mira del terrorismo islámico

Poco antes de la decisión de Londres, las autoridades de Kenia habían hablado de estado de alerta máxima y los diarios difundían ayer la foto de un sospechoso de ser el enlace local de Osama bin Laden, el millonario saudita autor de algunos de los atentados más violentos de los últimos años.

«Consideramos que existe una amenaza creíble de atentados en Africa del Este», dijo una nota emitida en Washington por el Departamento de Estado.

Agregó que «nuestro gobierno recibió informaciones sobre amenazas terroristas en la región contra intereses norteamericanos y occidentales, también con riesgos relativos para la aviación civil».

Luego hay una referencia explícita al gobierno keniano, aparentemente el objetivo principal, que «no podría estar en condiciones de hacer frente a tales ataques».

Por su parte, Londres decidió suspender los vuelos desde la 22 horas locales de ayer (21 GMT) por tiempo indeterminado, «debido a las amenazas terroristas a los intereses de la aviación civil británica».

Esta decisión constituirá un golpe durísimo a la economía de Kenia, sobre todo para el sector turístico, ya muy afectado tras los atentados de Mombasa, en noviembre pasado.

En tanto, antes del anuncio de la decisión de Londres, en Nairobi el ministro de Seguridad Interior, Chris Marungaru, había hablado de una máxima alerta antiterrorista, y había invitado a la población a colaborar señalando a la Policía eventuales movimientos sospechosos.

Asimismo, el gobierno de Kenia desplegará un operativo de seguridad «importante», que ya comenzó con las Embajadas estadounidense y británica.

Además, fue difundida la foto de quien es señalado como el hombre principal de Al Qaeda en la región: Fazuk Abdalá Mohammed, alias Harun, nacido en las Islas Comores pero con ciudadanía keniana.

Según fuentes oficiales, se mueve entre Kenia y Somalia y la última vez fue visto en Mogadiscio.

Harun es acusado de haber participado del atentado de agosto de 1998 que voló la Embajada norteamericana en Nairobi, con más de 200 muertos, y ser el cerebro de la tragedia consumada en el Hotel Paraíso de Mombasa en noviembre.

El hotel era propiedad de israelíes que, de hecho, eran los únicos clientes, y fue destruido por un coche bomba que mató a 17 personas y causó decenas de heridos.

Al mismo tiempo, habían sido lanzados misiles contra un avión de El Al que apenas había despegado de Mombasa hacia Tel Aviv. El avión fue rozado por el proyectil. *

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