EEUU usará la "fuerza" para restaurar el orden en Bagdad
La promesa hecha por Rumsfeld en una audiencia del Congreso hizo alusión a un reportaje del diario The New York Times, que indica que a las tropas estadounidenses se les permitirá disparar a saqueadores en el acto.
«Los efectivos allí usarán la fuerza para asegurarse de que quienes traten de causar desorden (…) sean detenidos y capturados o muertos», dijo Rumsfeld.
Agregó que la apertura de las prisiones llevada a cabo por el régimen de Saddam Hussein permitió liberar a «saqueadores, vándalos y malas personas».
«Deben ser apresados y devueltos (a la cárcel). Eso toma algún tiempo. No se puede hacer eso en cinco minutos», dijo el secretario.
La nueva política del secretario coincide con la llegada a Bagdad de un nuevo administrador civil, Paul Bremer, quien reemplazó a Jay Garner, un general retirado que ha sido acusado de falta de autoridad en Bagdad.
Rumsfeld y el general Peter Pace, subjefe del Estado Mayor Conjunto, defendieron la labor de Garner, pero reconocieron que la seguridad es esencial para la reconstrucción de Irak.
Sobre las supuestas armas de destrucción masiva que Irak poseía y que motivaron la guerra, aunque no han sido halladas, Rumsfeld dijo que hay informes de inteligencia que indican que algunas armas químicas o biológicas fueron transportadas a otros países.
El senador demócrata Robert Byrd, por su parte, cuestionó por qué no hay tropas norteamericanas asegurando las instalaciones nucleares iraquíes, si el propósito de la invasión al país árabe fue evitar la diseminación de armas de destrucción masiva.
«No es posible tener suficientes fuerzas en un país instantáneamente para vigilar todos los lugares antes de que alguien entre en ellos», dijo Rumsfeld.
Actualmente hay 142.000 militares norteamericanos en Irak, 49.000 de ellos en Bagdad, y se espera la llegada de otros 20.000 militares en las próximas semanas.
El gobierno estadounidense condenó ayer una demanda judicial sometida en Bélgica que acusa al comandante de la coalición anglo-estadounidense en Irak, Tommy Franks, de crímenes de guerra, y pidió al gobierno belga que desestime el caso.
«La demanda sometida es ridícula», dijo un portavoz del Departamento de Estado, Philip Reeker, «los cargos merecen desprecio y, francamente, ningún comentario».
«Ciertamente esperamos que el gobierno belga tome las acciones necesarias para desestimar la demanda bajo sus leyes», agregó, «el gobierno belga debe ser diligente tomando pasos que eviten el abuso de su sistema legal para fines políticos».
La demanda fue interpuesta en el tribunal federal belga en Bruselas con base en la ley de competencia universal de este país, indicó Jan Fermon, abogado de los querellantes.
Fermon representa a 17 iraquíes y a dos jordanos, estos últimos la viuda y el padre del corresponsal jordano del canal de televisión qatarí Al Jazira, Tarek Ayub, muerto el 8 de abril en un bombardeo norteamericano.
La querella se basa en unos 20 ataques durante la guerra de Irak, entre ellos tres ametrallamientos de ambulancias imputados a las tropas estadounidenses, ataques con bombas de fragmentación, tiroteos a civiles durante la entrada de tropas norteamericanas en Bagdad y el saqueo de un centro cultural en Bagdad. *
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