Los embajadores
40 años del Tratado del Elíseo
Hace cuarenta años, el 22 de enero de 1963, el presidente Charles De Gaulle y el canciller federal Konrad Adenauer firmaron un tratado de cooperación que selló la reconciliación de alemanes y franceses en una Europa dividida por su historia. Ningún otro tratado ha tenido un efecto tan inmediato y permanente en la convivencia de dos pueblos. No solamente para el futuro político de Alemania y Francia ,el «Tratado del Elíseo», llamado así por el lugar donde se firmó, fue un documento determinante; el tratado también influyó considerablemente en el desarrollo de Europa en los 40 años desde su constitución. Alemania y Francia no coordinan su política con ningún otro país de forma tan regular e intensa como lo hacen entre ambos. Ello se mantiene a pesar de las fluctuaciones de la imagen que la opinión pública tiene del estado de la cooperación germano-francesa. De los esfuerzos de reconciliación de las décadas de posguerra han nacido vínculos extraordinariamente complejos e intensos, que sobrepasan la cooperación de los gobiernos. Tras una fase dedicada a encarar el pasado, el primer plano lo ocupa hoy la política conjunta en relación con Europa.
La cooperación no se agota en los múltiples contactos políticos entre los jefes de Estado y Gobierno, entre ministros parlamentarios y funcionarios ministeriales, sino que se extiende ampliamente al sector económico y al de la sociedad civil: Alemania y Francia son, recíprocamente, el principal socio comercial y el más importante mercado laboral más allá de sus propias fronteras. Las sociedades de ambos países están entrelazadas de la forma más estrecha imaginable, mediante el intercambio juvenil, las hermandades entre ciudades, por medio de agrupaciones germano-francesas y encuentros personales en el ámbito profesional, de ocio y académico y, no en último lugar, mediante innumerables amistades personales, parejas sentimentales y matrimonios binacionales.
En el Uruguay, nuestras dos representaciones también trabajan estrechamente. Desde hace años mantienen una cooperación fructífera, como lo testimonian las variadas acciones llevadas a cabo conjuntamente por el Instituto Goethe y la Alianza Francesa: coproducciones teatrales, seminarios y coloquios sobre temas de actualidad en el campo científico y cultural tales como las relaciones entre las ciencias y la ética, el impacto de las nuevas tecnologías sobre la producción de alimentos, el multilingüismo como factor de enriquecimiento cultural, la protección de los datos sensibles, el seminario Interfaces III dedicado al arte multimedia y la exposición Videotrafic…
También hoy, cuando la ampliación al Este de la Unión Europea está entrando en su fase concreta, la cooperación germano-francesa seguirá revistiendo una especial importancia. El acuerdo de posiciones conjuntas sobre la reforma de las instituciones de la UE y sobre la política agraria común allanarán el camino hacia la «Europa de los 25″. Alemania y Francia seguirán siendo fuente de ideas en el seno de Europa, sea definiendo campos conjuntos de una mayor cooperación y proponiéndolos a los socios europeos o, también, encontrando compromisos viables gracias al probado manejo productivo de sus posiciones contrarias. *
Jürgen Krieghoff – Embajador de Alemania
Laurent Joseph Rapin – Embajador de Francia
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