El ex presidente argentino tomará la decisión en las próximas horas ante distintas opiniones en su sector

Menem podría no presentarse al balotaje por la Presidencia

A menos de siete días de la segunda vuelta electoral de Argentina que elegirá al futuro presidente del país, la discusión en el cuartel de Carlos Menem no es si será derrotado, sino por qué margen sufrirá el primer traspié electoral de su carrera política.

De renunciar Menem, deberá acompañarlo en su decisión el candidato a vicepresidente Juan Carlos Romero, o de lo contrario el domingo venidero deberá celebrarle igualmente el balotaje, entre el segundo de Menem y Kirchner.

Alberto Kohan, admitió ayer al periodismo que existen «disidencias» sobre la conveniencia de presentarse al balotaje del próximo domingo, entre los integrantes del entorno de Carlos Menem.

El secretario del ex presidente (1989-1999) reiteró que será Carlos Menem quien decidirá en última instancia, estimándose que de «bajarse» de la candidatura, no esperará a último momentos para anunciar su decisión.

«Las decisiones, por suerte, las toma Menem», enfatizó Kohan, a quien se lo responsabiliza de la magra cosecha de votos del menemismo en algunas de las comunas más pobladas de la provincia de Buenos Aires, principal Estado del país donde él pretendía, hasta hace poco, presentar su candidatura a gobernador. En cambio, Eduardo y Adrian Menem, hermano y sobrino del ex presidente, y Angel Mazza, gobernador de la provincia de La Rioja, terruño natal de Carlos Menem, son partidarios de evitar una derrota catastrófica el próximo domingo, que condicionará el futuro político del menemismo en su conjunto y no solo del candidato.

«El único que insiste con seguir adelante es el propio Menem», admitieron sus colaboradores, quienes estudian los resultados de una última encuesta encargada durante el fin de semana, para medir las diferencias que existen con Kirchner. De acuerdo a la lectura de esa encuesta, que supuestamente no arrojaría resultados tan lapidarios contra Menem, el ex presidente argentino decidirá entre mañana y el miércoles si se presenta a elecciones, anticiparon sus allegados.

Menem ganó la primera vuelta electoral del 27 de abril por poco más de dos puntos de diferencia (24,45% a 22,24%) pero en una segunda vuelta se expone a sufrir una derrota contundente, que podría convertirse en un plebiscito sobre su gestión.

«No lo indulte. Dígale Nunca Mas», es el mensaje de los afiches de la campaña electoral de Néstor Kirchner, que aparecieron hoy en la ciudad de Buenos Aires, invitando a votar contra el ex presidente.

Los colaboradores de Kirchner descuentan la victoria pero necesitan que el electorado independiente exprese su repudio a Menem votando masivamente por su candidato, pues de lo contrario asumirá el gobierno sin un respaldo contundente. Menem pretende convertirse en el jefe de la oposición contra Kirchner, pero de no presentarse al balotaje aparecerá como socavando el sistema constitucional del país y difícilmente vuelva a conseguir adhesiones masivas. Tampoco es fácil para el menemismo justificar su deserción, ya que las denuncias de fraude han sido hasta ahora verbales y no fueron ratificadas ante la Justicia.

De renunciar Menem y Romero, el gobierno anunciará la suspensión del balotaje y una Asamblea Legislativa proclamará a Kirchner presidente, con uno de los porcentajes de votos más bajos con que un dirigente político argentino ha sido proyecto a la Casa de Gobierno.

El radical Arturo Illia asumió la presidencia de Argentina en 1964 con sólo el 20 por ciento de los votos, ya que el peronismo estaba proscripto y dos años después fue derrocado por los militares.

Los colaboradores de Kirchner temen que una eventual deserción de Menem los obligue a cargar sobre sus espaldas con una situación similar, de la que, dicen, «somos víctimas y no los causantes». *

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