Primero debe convencer a su ministro de Hacienda, Antonio Palocci

Lula hará más reformas en la política económica

Incentivos fiscales, subsidios y líneas especiales de crédito son algunas de las medidas que estudian los impulsores de una política industrial «activa», que deberá ganarse la simpatía del poderoso ministro de Hacienda, Antonio Palocci.

Palocci ha sido señalado como el gran responsable del equilibrio fiscal adoptado por el gobierno de Lula, que le ha permitido ganar la confianza de los inversores internacionales y propiciar la baja del riesgo país.

El ministro lanzó un severo ajuste de las cuentas públicas, de 4.000 millones de dólares y aumentó el superávit primario, lo que le valió ser repetidamente elogiado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, pese a las «buenas noticias» en el frente macroeconómico, la industria brasileña sigue agobiada por las tasas altas de interés, del 26,5 por ciento, que Palocci defiende para contener las presiones inflacionarias.

El viernes se conoció que la producción industrial del estado de San Pablo, responsable de casi el 50 por ciento del producto interno bruto (PIB) del Brasil, cayó en abril 3,4 por ciento respecto a marzo, la caída mensual más fuerte desde mayo de 2002.

Ante eso, sectores influyentes del gobierno de Lula impulsan una «segunda etapa» de la política económica, que vaya más allá de la austeridad fiscal y el equilibrio de las cuentas públicas.

Las nuevas orientaciones fueron divulgadas por uno de los «hombres fuertes» del gobierno de Lula, Luis Gushiken, secretario de Comunicación y Gestión Estratégica, en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo.

«Habrá una segunda fase en la política económica, dijo Gushiken, más focalizada en la política industrial y comercial. Prevalecerán las actitudes de microeconomía, pero la macroeconomía seguirá siendo monitoreada firmemente» por Palocci, advirtió.

Los lineamientos generales de la política industrial están siendo definidos por el ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, a cargo del empresario Luis Furlan, y por el Banco Nacional de Desarrollo Social (Bndes).

Furlan, que llegó al gobierno de Lula desde el grupo alimenticio Sadia, con fuerte presencia en el sector exportador, ha defendido públicamente la necesidad de que el gobierno intervenga en el mercado para detener la caída del dólar, posibilidad que Palocci ha rechazado en varias oportunidades.

La «nueva etapa» de la política económica prevé preparar un programa de incentivos al sector productivo para, al mismo tiempo, garantizar el abastecimiento del mercado interno y el crecimiento de las exportaciones.

Sin embargo, como semejante programa prevé medidas como exenciones fiscales y subsidios, que implican importantes costos para el sector público, toda la iniciativa depende de la aprobación del ministerio de Hacienda.

Palocci divulgó en los últimos días un documento titulado «Política económica y reformas estructurales», que presenta los planes del ministerio y reafirma su compromiso con la estabilidad y el ajuste severo de las cuentas públicas. *

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