A una semana de la segunda vuelta en Argentina

Duhalde torea a Menem para evitar que se baje de la elección

El Presidente asegura que Menem no se presenta a las elecciones. Mañana es la fecha límite para que el ex mandatario, y también Néstor Kirchner, le digan a la Junta Electoral que los proclamó para el balotaje si irán o no al desafío. Se definirá por la negativa, con el fin de generar un verdadero caos institucional, torea el primer mandatario.

Vaya si lo sería: el patagónico sería consagrado con sólo el 22% de las voluntades, lo que daría la imagen de gobierno débil, aunque su fortaleza dependerá de lo que haga como Presidente tanto más que el aluvión de boletas con el nombre Kirchner que se aguardan para el domingo.

Menem  quien el viernes reconoció que está por debajo del sureño con uno 12 puntos de luz– un día después dijo lo contrario, y respondiendo a Duhalde, que lo chucea con eso de que se baja de la lid por temor al papelón, sostiene que es una muestra del pánico del Presidente ante su ascenso de las últimas horas, algo que solo él detecta.

Hay algo de cierto en todo esto porque está detectado que personas del entorno de Menem le recomiendan no ir a los comicios argumentando irregularidades, y evitar el papelón. Sería. Como viene la cosa, sería la primera ocasión en que el riojano pierde una elección en toda su larga vida política.

Hay otras certezas, como que el ex mandatario no pudo quebrar el esquema menemismo-antimenemismo, con lo cual el mal menor gana la partida. El riojano se debate sin saber cómo salir de esta trampa y quema sus últimos cartuchos. Mediante una exacerbación verbal creciente, invoca los peores fantasmas, desde el caos y la inseguridad hasta el colapso institucional.

Duhalde, que teme un último gesto de maldad, le ha tocado su orgullo, tratando de impedir que abandone la lid antes de la derrota. Menem sabe que un resultado como el que ya se divisa liquidaría en forma definitiva su reducido futuro político. «Pero tampoco ignora que si desistiera, la reactivación de las causas judiciales pendientes podría terminar también con sus días en libertad», advierte el columnista Horacio Verbitsky.

¿Le hace bien a Kirchner este protagonismo de Duhalde? No mucho, aunque la tendencia electoral es irreversible para todos los analistas.

Gana Kirchner, opinión unánime

Los encuestadores coinciden que el ex presidente está cada vez más lejos de lograr su anhelo de ocupar por tercera vez la Casa Rosada. La mayoría de los sondeos lo dan como un gran perdedor en las elecciones del 18 de mayo.

Para Ricardo Rouvier, Kirchner vencerá con el 68,4% de los electores y sólo el 31,6% se inclinará por la dupla del Frente por la Lealtad. La encuesta indica que votarán al candidato de Frente para la Victoria el 73% de los ciudadanos que eligieron a Elisa Carrió, el 63,4% de los que optaron por Ricardo López Murphy y el 70% de los que votaron a Adolfo Rodríguez Saá.

Otra analista, Analía del Franco, consideró que el 72,1% votará por Kirchner y el 27,9% lo hará por el candidato del Frente por la Lealtad. Y Enrique Zuleta Puceiro, por su parte, da un triunfo a Kirchner del 71,1%, contra el 28,9% para Menem.

Según Clarín, 8 de cada 10 votantes de Elisa Carrió, 7 de cada 10 votantes de Ricardo López Murphy, y al menos 6 de cada 10 seguidores de Adolfo Rodríguez Saá, elegirían a Kirchner para presidente en la segunda vuelta electoral.

También calculan que Kirchner ganará el balotaje con cifras cercanas al 70% de los sufragios, y consideran que Menem podría captar entre el 12 y el 13% de los votantes de López Murphy y Rodríguez Saá, pero sólo el 2 ó 3% de los seguidores de Carrió.

Según la última encuesta que maneja el gobierno del encuestador Julio Aurelio, el 70,8% de los lopezmurphistas votarían a Kirchner el domingo próximo. El caso del justicialista Adolfo Rodríguez Saá es diferente. Y el más beneficioso para el ex presidente, que de todas maneras no logra seducir a más del 17% de los votantes del puntano.

Si no hay errores, y no parece, la suerte está echada para el riojano, y ante el silencio de Kirchner, que prefiere ser prudente, incluso advirtió que los próximos días habrá una campaña de «calumnias» para desprestigiarlo.

Pero Duhalde busca el centro del escenario para convertirse en el triunfador del viejo pleito dentro del peronismo.

De suyo, esta realidad inició ya los tiempos de las especulaciones de cómo serán los vínculos entre Kirchner con el actual Presidente, porque el sureño sabe bastante de poder –lo reveló con sus continuadas gobernaciones de Santa Cruz– y es poco propicio a dejar expuesto el talón de Aquiles de la Duhalde-dependencia.

Un desafío. *

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