EEUU se apodera de toda la riqueza petrolera de Irak

El gobierno de Bush (en alianza con el «sargento» Blair y llevando a Aznar a la rastra) está forzando la adopción de nuevas medidas para pasar a sus manos la totalidad de la riqueza petrolera de Irak y para permanecer en el país como «potencia ocupante» con todos los poderes, durante un año para empezar. Así completaría la operación mayor que significó la invasión a Irak violando todas las normas de derecho internacional, para luego otorgar los contratos de reconstrucción del país que destrozaron a sus grandes empresas, tipo la petrolera Halliburton conectada al vicepresidente Cheney o a Philip Carrol, sindicado como «ex patrón de la Shell». La gran maniobra ya empezó a ser tramitada por John Negroponte ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ocupantes y no liberadores

El documento introducido por el representante de EEUU otorgaría a EEUU, Gran Bretaña y España el papel de «potencias ocupantes». Eso significa que se mantendrá la ocupación militar de todo el territorio, principalmente por parte de tropas de EEUU, así como la administración a cargo del general norteamericano Jay Garner, ahora supeditado a otro enviado especial de Bush. La declaración de «potencia ocupante» es una forma de legitimar la invasión a Irak (hecha al margen de la Carta de la ONU, en particular de su artículo 51, y en contravención expresa a las decisiones del Consejo de seguridad). La misma impone a las potencias ocupantes determinados deberes en cuanto a la atención de las necesidades primordiales de la población, pero ya sabemos en qué medida EEUU no sólo se despreocupa de estos deberes, sino que agravó la crisis humanitaria, alimenticia y sanitaria hasta límites inauditos y siguió masacrando a quienes se manifestaban contra la ocupación. La propuesta incluye, sobre esa base, el cese de las sanciones impuestas a Irak desde hace 13 años, precisamente por presión de los EEUU, y que agravaron las penurias de sus 26 millones de habitantes, principalmente en materia de alimentos y medicamentos. Pero –y aquí radica la esencia de la cuestión– ésta es la condición para que el país pueda exportar el petróleo, que EEUU quiere tomar exclusivamente en sus manos, otorgando una participación reducida a Gran Bretaña. En la propuesta se dice que las decisiones se adoptarán en consulta con las autoridades interinas iraquíes, pero éstas no son otra cosa que una sucursal del gobierno de Washington (como la de Karzai en Afganistán), de concreción tan dudosa como lejana. Se habla de que «podría llegar a tomar años».

No es de extrañar que haya estallado la protesta en Irak contra la propuesta norteamericana. Un caracterizado dirigente iraquí declaró: «El régimen de Hussein se ha ido. ¿Por qué permanecen ellos (los estadounidenses)? Esto demuestra que ellos son ocupantes y no liberadores».

«Se están llevando todo»

En las calles de Irak, señalan los cables, «la gente reclamaba insistentemente que la riqueza petrolera del país estuviese a cargo de la ONU o de un gobierno iraquí interino, pero no del gobierno de Washington. El dirigente iraquí antes citado manifestó: «La administración transitoria de nuestro petróleo en manos de la ONU o de un gobierno interino, es una buena iniciativa que debiera haber sido puesta en práctica después de la guerra. No aceptamos que los ingresos petroleros sean controlados por EEUU o Gran Bretaña».

Aún más explícito fue un integrante de la comisión vinculada a la reconstrucción del sector petrolero, Ahmad Dulaimi: «Debemos administrar el petróleo por nuestros medios, sin el control de Washington o Londres. Las sanciones debieran ser levantadas. Se están llevando la riqueza de Irak».

Los saqueadores

Esto acontece no sólo con el petróleo, sino con todas las riquezas del país, en particular su patrimonio artístico y cultural, tesoro de la humanidad. Acaban de divulgarse nuevos datos acerca del saqueo del Museo Arqueológico de Bagdad, y también de la Biblioteca Nacional. Un periodista de verdad (no de los embarcados con las tropas invasores que escribían a las órdenes del Pentágono) narró detalles desconocidos de los saqueos de Bagdad. Citando a un guía turístico de nivel cultural, expresa: «Los soldados estuvieron todo un día antes (de los saqueos) en el Museo. Se llevaron buena parte de lo que encontraron y luego dejaron entrar a la gente para encubrir el robo que perpetraron». Otra versión agrega que incluso exhortaban a los bagdadíes a entrar y llevarse lo que quisieran. La extensa crónica de estos saqueos concluye diciendo que, simultáneamente, «los jefes militares estadounidenses anunciaban, para tranquilidad del mundo, que todos los pozos petrolíferos se encontraban a salvo y perfectamente protegidos».

Extensión a Israel

La ofensiva de EEUU se extiende a toda la región. Ha incorporado como nuevo objetivo estratégico la conformación de un área de libre comercio desde Marruecos a Irak, una suerte de ALCA del norte de Africa al Oriente Medio. En la persona de Colin Powell, se ha puesto en el bolsillo al resto del «cuarteto» (ONU, Rusia y Unión Europea) y maneja por su cuenta la «hoja de ruta». Se reúne con Sharon y deja de lado a Arafat, y de hecho sigue respaldando la política represiva del gobierno israelí, que en la última jornada cobró otras 5 víctimas palestinas, el día anterior otro fue ametrallado desde dos helicópteros con la justificación de que pertenecía a Hamas, mientras (también en la franja de Gaza) el ejército israelí arrasó siete viviendas. El jefe del laborismo, Amram Mitzna, partidario de un acuerdo de paz con los palestinos, renunció a su cargo porque fue «apuñaleado por la espalda» por su antiguo contendor en el liderazgo laborista, Benyamín Ben Eliezer, ex ministro de Defensa de Sharon y partidario acérrimo de su política de sangre y fuego. *

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