Estados Unidos, Cuba y el terrorismo

Colin Powell colocó a Cuba en primer término entre los países patrocinadores del terrorismo, junto a Libia, Irán, Irak, Corea del Norte, Sudán y Siria. Lo hizo el 30 de abril, siguiendo un informe del Departamento de Estado que reparte patentes de buenos y malos por el mundo, y previo a su partida para Oriente Medio, donde amenazó en términos de brutalidad inusitada (incluso para los padrones del gobierno de Bush) a Siria, precisamente. El imperio que desde hace más de 40 años ejerce contra Cuba toda la serie imaginable de actos terroristas (desde la invasión armada al derribo de aviones de pasajeros y los intentos de asesinatos de sus líderes), acusa a la víctima de su vesania criminal. Este es el preámbulo de una nueva fase de la escalada que está gestando el imperio contra Cuba, cuyas nuevas proyecciones emergerán muy pronto.

Cuba y el 11 de setiembre

Las amenazas se integran a su plan de dominio mundial, puestos en marcha con la invasión a Afganistán y la guerra contra Irak, como señalara Fidel Castro en su comparecencia televisiva del 25 de abril y en su discurso del 1º de mayo ante un millón de habaneros.

En forma tan falaz como reiterada, Cuba fue acusada antes de no sumarse a la condena de los atentados del 11 de setiembre y ahora de entorpecer las pesquisas sobre los mismos. Ya lo había dicho James Cason, el agente de Otto Reich denunciado con todas las pruebas a la vista como fundador de «la rama juvenil del Partido Liberal cubano» y en las actividades para unificar, en conmixtión con la mafia de Miami y proporcionándoles dinero (uno apareció con 13.600 dólares en el forro del traje) y la infraestructura necesaria, a todos los grupos contrarios a la revolución. La verdad es que Cuba no sólo condenó los atentados terroristas desde la primera hora sino que ofreció de inmediato asistencia médica y humanitaria, como ha prestado y presta eficazmente en tantas regiones del mundo. Propuso asimismo abrir sin dilación su espacio aéreo y sus aeropuertos a los aviones de pasajeros que se encontraban en el aire, que tenían prohibido aterrizar en cualquier aeropuerto de EEUU, mientras el presidente Bush era trasladado de un punto a otro del territorio. Ofreció, también desde la primera hora, su colaboración en la lucha antiterrorista.

Esta actitud marca un vívido contraste con la sistemática actividad terrorista de EEUU contra la isla a lo largo de más de 40 años, marcados por la invasión de Playa Girón, los atentados contra sus líderes (el último contra Fidel Castro en Panamá por obra del encanallecido agente de la CIA Posada Carriles, el organizador del sabotaje al avión de Cubana en Barbados, con 76 muertos), el asesinato del turista e industrial italiano Fabio di Celmo en un hotel de La Habana, entre otros muchos.

Emigración, barcos y aviones

Veamos otros tres hechos de extrema importancia en la lucha antiterrorista de verdad. 1) En setiembre de 1980, dos individuos de origen cubano secuestraron un avión de pasajeros norteamericano y lo llevaron a Cuba. De inmediato fueron devueltos a Estados Unidos. Nunca más en los 22 años siguientes ni un sólo avión fue desviado hacia Cuba, porque todos saben de antemano que serán devueltos. «Así debería actuar el gobierno de ese país (EEUU) y no continuar brindando apoyo e impunidad en su territorio a los autores de tales hechos que tanto riesgo implican, hermanos gemelos de la Ley asesina de Ajuste Cubano que tantas vidas ha costado a nuestro pueblo», comentó Fidel Castro el 1º de Mayo. 2) En esa circunstancia anunció que Cuba no volverá a suministrar combustible a ningún avión o embarcación de Cuba secuestrado que lo exija para continuar viaje hacia Estados Unidos o cualquier otro país, lo que obrará como un fuerte elemento disuasorio para los secuestradores. 3) EEUU incumple sistemáticamente los acuerdos migratorios de 1994 y 1995 y no otorga las visas de salida, lo que fomenta la emigración ilegal al amparo de la Ley de Ajuste Cubano de 1966. La cifra fijada es de 20 mil visas anuales y en el primer cuatrimestre de este año se otorgaron apenas 700.

Prohibición de viajar

Lo último es que Washington reforzó la prohibición de viajar a Cuba, decidiendo no entregar los permisos excepcionales que se daban hasta ahora para intercambios culturales y educativos. Así se publicó el 4 de mayo en el Federal Register (Diario Oficial). El Departamento del Tesoro otorgaba permisos específicos a organizaciones de estudiantes, museos y otras organizaciones culturales que organizan viajes a la isla. Unos 100 mil estudiantes viajaron legalmente a Cuba en este programa de viajes culturales desde que Clinton lo expandió en 1999. Recuerdo que durante el X Encuentro del Foro de São Paulo en La Habana, en diciembre 2001, Fidel Castro abandonó la reunión para atender a cientos de estudiantes norteamericanos que venían en barco. Ahora esos permisos no se otorgarán más. Se levantó un muro, o una cortina de hierro, para aislar a Cuba.

Roger Noriega y Otto Reich

The Miami Herald anuncia que en dos semanas se reunirá un panel al más alto nivel de gobierno de Washington a fin de trazar un plan de 5 años para América Latina que incluye aspectos políticos, económicos, comerciales y de seguridad. A su frente estará Roger Noriega, a quien Bush aspira a nombrar como secretario asistente de Estado para el hemisferio Occidental.

Era el cargo previsto originariamente para Otto Reich, pero como éste no pudo sortear el escollo del Senado por su vidrioso pasado en el affaire Irán-contras y otras yerbas, Bush lo designó como representante suyo para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional.

Reich estuvo en Costa Rica, conspirando con el prófugo Pedro Carmona para un nuevo golpe de Estado contra Chávez. Entre estos pájaros de cuenta anda el juego. *

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