EEUU continúa buscando armas prohibidas en Irak
Desde su hacienda en Crawford (Texas, centro-sur), Bush afirmó el sábado que hallar esas armas, uno de los objetivos de la guerra para el derrocamiento de Saddam Hussein el 9 de abril, es solamente «una cuestión de tiempo».
«Es bien sabido que él (Hussein) tenía armas de destrucción masiva. Pasó 14 años ocultándolas, pero las encontraremos», afirmó.
Su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el secretario de Estado Colin Powell se hicieron eco de estas afirmaciones el domingo durante sus rondas por los programas políticos de televisión.
El primero expresó su esperanza de que las armas serían encontradas «hablando con la gente, no simplemente yendo a tal o tal sitio y esperando descubrirlas, pero eso tomará tiempo», insistió.
El sábado Bush lamentó la falta de cooperación del ex vice primer ministro iraquí Tarek Aziz, que se encuentra en poder de los estadounidenses desde el 24 de abril, acusándolo de mentir.
Washington tiene en su poder a 18 ex dirigentes iraquíes, entre ellos el general Hossam Mohamed Amin, ex jefe del organismo nacional de control (el organismo encargado de las relaciones con los inspectores de desarme de la ONU) y el ex consejero científico presidencial Amer Hammudi Hassan Al-Saadi. Ambos negaron que Irak tuviera armas biológicas o químicas.
Luego de un mes del derrocamiento del régimen iraquí, Washington, que a mediados de abril anunció el envío de 1.000 expertos a Irak para buscar eventuales armas de destrucción masiva, no encontró nada. Las preguntas se multiplican tanto en Estados Unidos como en el extranjero, poniendo a la administración a la defensiva.
El secretario de Estado Colin Powell, que había afirmado en base a «pruebas» la existencia de tales armas ante el Consejo de Seguridad de la ONU el 5 de febrero pasado, también se declaró confiado el domingo que serían encontradas, pero admitió que hasta ahora los esfuerzos han sido infructuosos.
«No encontramos ninguna prueba sobre la existencia de armas nucleares en lo que vimos hasta el presente» en Irak, declaró, afirmando que Washington no había acusado al régimen derrocado de tenerlas, sino de tratar de dotarse de ellas.
A fines de abril, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer no había excluido la posibilidad de que ciertas armas hubieran sido destruidas antes del comienzo de la guerra, sin abundar en las razones que habrían llevado a Hussein a tomar tal decisión ante la inminencia del ataque estadounidense.
Esta vana búsqueda valió en todo caso a Washington un comentario sarcástico formulado esta semana por el presidente ruso Vladimir Putin.
«¿Dónde está Saddam, dónde están los arsenales de armas de destrucción masiva si existían? Probablemene Saddam esté oculto en un búnker, sentado en una caja de armas de destrucción masiva», ironizó Putin luego de una entrevista con el primer ministro británico Tony Blair. *
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