Menem: "Si pierdo me dedicaré a ser padre"
Se lo confesó a La Nación en una infrecuente referencia que sale de la boca del riojano de que perder es una posibilidad el 18 de mayo cuando vaya al segundo turno con Néstor Kirchner, a quien todos los encuestadores lo colocan como el futuro primer mandatario.
Claro: siempre queda el mensaje conmovedor, un arma de marketing que el riojano no desdeña.
Menem no se guarda ninguna herramienta, como la de provocar pánico o difundir la idea de que el 27 de abril hubo un posible fraude, una forma de abrir el paraguas para una posible impugnación, si las cosas de la segunda vuelta le van tan mal como presagian los que se especializan en sondeos.
Por caso reiteró que la ciudadanía «tiene que elegir entre una Argentina como España o una Argentina como Cuba». O acusó a Eduardo Duhalde tanto por haber dividido al Partido Justicialista como por haber alentado el fraude hace dos domingos.
O dice que en Argentina no se puede vivir por la inseguridad en referencia al secuestro de la hija de Franco Macri, uno de los hombres con mayor fortuna. Olvidó que otro hijo del magnate, Mauricio, fue secuestrado en 1991 por la llamada «banda de los comisarios», cuando Menem era el jefe de Estado.
Lógicamente, Menem se vanagloria de haber salido primero en el turno electoral que pasó con medio millón de votos de ventaja, nada menos que casi un 25% del electorado que sufragó, no poca cosa para un hombre cuya imagen había caído a nivel de zócalo, un año antes de las elecciones.
No cuenta, claro, que el volumen es la mitad del que obtuvo en 1995, cuando logró su reelección. Esa diferencia que necesita para regresar a la Rosada es la que quiere incrementar pero aparentemente no puede.
Rodríguez Saá no responde
Ejemplo: el martes voló a la provincia de San Luis y conferenció con el ex gobernador Adolfo Rodríguez Saá, quien recogió en las elecciones recientes, cerca de 2,7 millones de votos. No le pudo arrancar un respaldo y ahora considera que si el puntano se abstiene en la segunda vuelta sería «un triunfo».
Rodríguez Saá reunió a los suyos en una tensa reunión en San Luis. Una amplia mayoría de los integrantes de Movimiento Nacional y Popular, el sello que usó para los comicios, repudió a Menem, o criticó el encuentro negociador. Con todo, el MNP pasó para el 15 próximo, es decir a horas de las elecciones finales, la postura, una manera de tratar de mantener en un primer plano el interés por Rodríguez Saá.
Los analistas concluyeron que este encuentro resultó una frustración para Menem, porque además, faltaron los hombres clave de la provincia de Buenos Aires que pertenecen al MNP y que, cada uno por su lado, o ha dicho nones a Menem o explicitan su respaldo al sureño.
Menem no descartó hablar con el ex candidato de centro-derecha, Ricardo López Murphy, sobre el segundo turno. El ex radical mandó decir desde Santiago de Chile que no tomará partido por ninguno de los dos.
Antes había expresado que si había debate entre los candidatos, él quería ser el moderador del mismo y según los argumentos de uno u otro, se decidiría.
Una maniobra, porque incluso en los jardines de infantes se sabe desde siempre que en la Argentina quien se considera que va a ganar no participa de ninguna discusión, sea por cábala o por temor a un traspié.
La negativa que en 1989 y 1995 salió de la boca de Menem ahora es de Kirchner. *
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