600.000 jóvenes lo escucharon en Madrid

El Papa llama a la paz y advierte contra la intolerancia

«Sabéis cuánto me preocupa la paz en el mundo», afirmó el Santo Padre, ante unos jóvenes enfervorecidos, a los que advirtió que «la espiral de violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte».

«La paz –lo sabemos– es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior», lanzó Juan Pablo II a los jóvenes, que se habían ido reuniendo desde primera hora de la mañana en la base de Cuatro Vientos, a unos 8,5 km al sudoeste de Madrid.

«Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia», dijo el Pontífice, antes de pedir a los 600.000 jóvenes asistentes al acto: «Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen».

Juan Pablo II llegó a España días después que el presidente estadounidense, George W. Bush, el fin de los combates en Irak y su encuentro con la juventud le ha permitido recordar su posición respecto a este conflicto y sus consecuencias.

El Papa se opuso a esta guerra, que fue firmemente apoyada por el gobierno español de José María Aznar, a pesar de la oposición de la mayoría del pueblo español, por temor a una confrontación entre culturas y religiones.

Además de poner en guardia contra las actitudes intolerantes, Juan Pablo II, quien fue interrumpido en numerosas ocasiones por los aplausos de los jóvenes, también pidió menos superficialidad y más «interioridad», que se refleja en la contemplación y la espiritualidad.

«El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma», aseguró Juan Pablo II, quien se consideró «un joven de 83 años, en una corta alocución.

El Papa invitó a los jóvenes a «formar parte de la ‘Escuela de la Virgen María'» porque «Ella os enseñará a no separar nunca la acción de la contemplación, así contribuiréis mejor a hacer realidad un gran sueño: el nacimiento de la nueva Europa».

Como ya hiciera en la mañana de este sábado en su discurso ante los reyes de España al llegar a Madrid, el Papa pidió que la nueva Europa ampliada sea «una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra»

«Una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y su creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos», dijo el Papa, quien había insistido mucho en que tuviera lugar este acto con los jóvenes a los que en la mañana había calificado de «protagonistas de los nuevos tiempos».

El Papa también tuvo palabras para pedir a todos aquellos que sientan la llamada de Dios que se consagren totalmente a esa llamada, una advertencia que llega a España, en un momento en que la Iglesia ha dado alertado en varias ocasiones sobre la falta de vocación eclesiástica en España.

«La evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas. Esta es la razón por la que deseo decir a cada uno de vosotros jóvenes: si sientes la llamada de Dios que te dice: ‘¡Sígueme!’, no la acalles. Sé generoso, responde como María ofreciendo a Dios el sí gozoso de tu persona y de tu vida», lanzó el Papa a los jóvenes reunidos en la base de Cuatro Vientos. *

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