Powell en Damasco tras la guerra de Irak
Siria, adonde llegó ayer el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en el marco de un viaje crucial a Medio Oriente, envía señales a Washington en las que le reclama una posición más equilibrada en el conflicto de Medio Oriente.
Powell, que con esta gira apunta a establecer cambios en las relaciones entre los países de la región, le pedirá al jefe de Estado sirio, Bashar el Assad, que considere las «serias» preocupaciones de Washington, que lo acusa de haber dado apoyo al «terrorismo».
También lo responsabiliza de desarrollar armas químicas, en una andanada de acusaciones y amenazas que siguió a la invasión a Irak y que hizo temer otra guerra lanzada por Estados Unidos.
Siria y también el Líbano deben ser «más realistas» en sus relaciones con Estados Unidos, es la postura de la Casa Blanca, entendiendo por «más realistas» una postura que no desagrade a Washington.
Si no cambian su política, ambos países irán hacia la «catástrofe», según analistas árabes que están convencidos de que Estados Unidos está decidido a intervenir aún con más fuerza en la región. *
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