Turquía sacudida por un violento sismo

100 muertos y 200 personas atrapadas bajo escombros

Un violento sismo causó casi 100 muertos y 500 heridos en el este de Turquía, mientras unas 200 personas, entre las que figuran los niños de un pensionado sorprendidos por el terremoto en plena noche mientras dormían, seguían bajo los escombros ayer jueves por la tarde.

«Entre 150 y 200 ciudadanos siguen todavía bajo los escombros», afirmó el primer ministro turco Tayyip Erdogan, que viajó a Bingol (este), una pequeña ciudad que parecía ser la más afectada por el sismo, el más grave del país desde los de 1999.

Según Erdogan, el terremoto, de 6,4 grados de intensidad en la escala abierta de Richter, causó «unos 100 muertos».

Un total de 76 niños pudieron ser rescatados en vida de los escombros de un pensionado de las afueras de Bingol, después de que las cuatro plantas del centro se derrumbaran como un castillo de naipes.

También se recuperaron 26 cadáveres.

Pero otros 80 niños permanecen atrapados bajo los escombros más de 10 horas después del sismo y los equipos de rescate seguían oyéndoles gritar pidiendo ayuda y agua.

«Me caí en un agujero entre la cama y la pared. Fue así como logré sobrevivir», contó a la AFP Ersin Besbelli, de 14 años, instantes después de haber sido rescatado.

«Sólo espero que mis amigos también hayan sobrevivido», añadió sin saber que sus siete compañeros de habitación estaban aún bajo los escombros.

«Mis amigos me pedían que les ayudara mientras me estaban rescatando. Siguen dentro, ¡tienen que salvarles!», suplicaba por su parte Veysel Dagdeviren, de 12 años, citado por la agencia Anatolia tras ser rescatado con un brazo fracturado.

«De pronto, vi cómo el techo se desplomaba prácticamente encima de mí. Quedaba muy poco espacio. El conserje de la escuela utilizó los pedazos rotos de la rampa de la escalera para sacarme afuera», contaba otro de los niños, Mustafá Gunala.

Cientos de socorristas, gendarmes y soldados, asistidos por civiles, circulaban en torno a los escombros del pensionado para tratar de entrar en el edificio.

Cientos de personas, muchos de ellos familiares, intentaban franquear los cordones policiales y se abalanzaban sobre las ambulancias cada vez que un niño salía en camilla. *

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