Partidos kurdos imponen su presencia en Bagdad

«Bagdad también es una ciudad kurda», afirma un dirigente del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) de Massud Barzani que acaba de instalarse en un inmueble de los servicios de inteligencia de Saddam Hussein, al explicar el regreso de su formación a la capital iraquí.

«Bagdad tiene un millón de kurdos sobre una población total de cinco millones de habitantes», declaró este domingo a la AFP Josru Al Jaaf, que asegura haber sido uno de los primeros peshmergas (combatientes kurdos) del Molá Barzani, fundador del PDK y padre del actual líder de la formación.

Durante su tumultuosa historia con el régimen de Saddam Hussein, los partidos kurdos se instalaron y partieron de Bagdad al ritmo de los acuerdos y desacuerdos con el ex hombre fuerte de Irak.

El PDK y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) de Jalal Talabani tomaron distancia por completo del régimen tras el final de la guerra del Golfo en 1991, y administran juntos desde ese entonces las provincias kurdas del norte de Irak bajo la protección de Estados Unidos.

El gobernador civil norteamericano en Bagdad, el general retirado Jay Garner, que visitó el Kurdistán apenas llegó a Irak el lunes pasado, muestra como ejemplo el modelo de administración local de estos partidos, en el que existe de todos modos fricciones que en algunos casos llevaron a enfrentamientos armados entre kurkos.

«Abrimos cuatro o cinco locales en Bagdad», agrega Jaaf en la puerta de un inmueble señorial de cuatro pisos en el corazón del elegante barrio de Al Mansur.

Los militantes, procedentes del norte y entre los cuales hay algunos que no dominan bien la lengua árabe, se dedican a colgar las banderas de color amarillo del PDK en el frente del inmueble, tras haber dejado a un lado las armas.

En otro barrio de Bagdad, Al Waziriyá, la UPK eligió instalarse en la sede de la Asociación cultural kurda, que era leal al ex régimen.

Allí, pueden observarse por todas partes las banderas verdes y las fotografía de Talabani, y guardias armados custodian la entrada.

«Abrimos más de diez representaciones en Bagdad y nos proponemos organizar políticamente a los kurdos de la capital», indica Nochirawan Mustafá, uno de los responsables de esta formación.

Una de las oficinas del UPK en Bagdad fue instalada en forma simbólica en los ex locales de un allegado de Saddam Hussein, Mozbane Jodr Hadi, que era miembro del Consejo del Mando de la Revolución (CCR), la instancia más alta a nivel dirigencial del ex régimen.

«También servimos de refugio para las ex responsables que temen por su vida y a los que les entregamos pases para que puedan circular libremente», agrega Mustafá, bajo la mirada del «ministro» de Trabajo y Asuntos Sociales del gobierno UPK, Mohsen Alí Akbar, un kurdo chiíta.

Los dos principales partidos kurdos estuvieron entre los primeros en distribuir en Bagdad versiones en árabe de sus diarios tras la caída, el 9 de abril, del régimen de Saddam Hussein. Y la UPK asegura haber lanzado una radio local en Bagdad que transmite en frecuencia modulada de 11H00 a 23H00 todos los días. *

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