Iraquíes perdonan pero no olvidan atrocidades del Partido Baas
Muchos iraquíes dicen estar dispuestos a perdonar a los dirigentes y miembros del ex partido dominante, el Baas de Saddam Hussein, pero se niegan a olvidar las atrocidades y la represión del pasado.
Desde la caída del régimen, el Partido Baas, que se apoderó del poder en 1968 y afirmaba contar con millones de miembros, se desintegró. Sus oficinas fueron ocupadas por los antiguos partidos de la oposición y otras organizaciones, y sus miembros se esconden por miedo a represalias.
La cuestión que se plantea actualmente es la del futuro de cientos de miles de cuadros de esta poderosa maquinaria política que dominó todos los aspectos de la vida en el país, sobre todo durante la época de Saddam Hussein.
Hay que extirpar totalmente a este partido de Irak, respondió Ahmed Chalabi, uno de los líderes de la antigua oposición.
«Nosotros no buscamos la venganza, pero debemos extirpar para siempre al Partido Baas de Saddam Hussein», declaró el 9 de abril, el día que las fuerzas norteamericanas entraron a Bagdad, ante sus partidarios en Nassiriya (sur). Chalabi, un liberal considerado traidor por el antiguo régimen por haberse aliado con Estados Unidos, no precisó la suerte que su movimiento, el Congreso Nacional Iraquí (CNI), reserva a los miembros del Baas.
Otras organizaciones políticas esbozaron una respuesta.
El partido chiíta radical Al-Dawa, el más castigado por la represión, llama en su programa político a «permitir a quienes fueron enrolados por la fuerza en el Baas a desembarazarse de su oscuro pasado».
En declaraciones a la AFP, miembros de este partido que pasaron muchos años en prisión, fueron sometidos a torturas y sufrieron de distintas formas, dicen estar dispuestos a olvidar, invocando las recomendaciones del islam. Dejando de lado los saqueos de las viviendas de antiguos responsables del partido y del Estado que escaparon, por ahora no se ha lanzado ninguna caza de brujas en el país, exceptuando la persecución de los antiguos altos dirigentes que figuran en una lista de 55 nombres, buscados por Estados Unidos.
En el otro extremo del abanico político, los Nacionalistas Demócratas, los antiguos nasseristas (partidarios del ex presidente egipcio Gamal Abdel Nasser) comparten el análisis de Al-Dawa, al hacer la distinción entre los altos responsables del Baas y los dirigentes de poca importancia. *
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