La izquierda cerró campaña electoral junto a obreros en lucha

Los trabajadores de una empresa textil que exigen la reapertura de una fuente laboral que autogestionaron por más de un año y medio, instalaron una carpa apoyada por miles de manifestantes que acompañaron esa decisión de un conflicto que cubre al menos en la Capital Federal y los alrededores mayor atención que las propias elecciones.

La empresa es la textil Brukman que sus dueños dejaron a la buena de Dios cuando se declararon en convocatoria de acreedores en diciembre del 2001, y de donde emergió una de las casi doscientas experiencias de autogestión que para los partidos de izquierda histórica es una demostración que hay otra manera de producir y gestionar, no solo bajo formas capitalistas.

Del pensamiento liberal ortodoxo, se clama por el derecho de propiedad y de hecho la decisión judicial, la tercera, y que está avalada por tribunales superiores, va en esa dirección a pesar que también tiene rango constitucional, el derecho al trabajo.

Por lo pronto la orden judicial fue impuesta mediante un impresionante dispositivo policial, balas de goma y de plomo, gases a granel, heridos, detenidos y otros hechos como quema de vehículos incluso de la policía por parte de grupos de manifestantes.

Al menos 20 mil personas avalaron el martes la instalación de la carpa del aguante, hasta que se encuentre una salida. Los obreros reclaman que se expropie la empresa, desde el gobierno se busca que los dueños de la textil acepten que ningún operario será represaliado y que deben ponerla en funcionamiento inmediato.

Los trabajadores exigen que las negociaciones se hagan con ellos en la empresa, como antes de la orden judicial y el desalojo compulsivo.

La izquierda ha entroncado la actividad solidaria con la prédica electoral. La coalición Izquierda Unida con su pretendiente a presidente Patricia Walsh, privilegió la presencia de los militantes en el mitin solidario sobre el realizado la noche del martes en el Obelisco porteño dando fin a la campaña electoral. Algo similar realizó en la víspera Jorge Altamira del Partido Obrero, quien encabezó una caravana por los barrios.

No es solo Brukman un punto de conflicto. En la provincia de Salta, cuyo gobernador, Juan Carlos Romero, es el acompañante de Carlos Menem en el binomio presidencial, la justicia dictó prisión preventiva contra cinco piqueteros acusados de interrumpir sistemáticamente los caminos de ese estado del noroeste. Hubo también refriegas entre desocupados y policías en la provincia de Jujuy.

En solidaridad con los conflictos, piqueteros de la llamada Corriente Clasista y Combativa cortaron nuevamente el Puente Pueyerredon que une este distrito con el sur bonaerense y luego marcharon por calles y avenidas porteñas, dislocando en algunos casos, el tránsito. Hay acciones diarias de solidaridad en casi todas las provincias.

Fuentes oficiales sostienen que el presidente Eduardo Duhalde está expectante ante posibles nuevos hechos de violencia social previos a las elecciones del domingo próximo y según escribe La Nación sospecha que recientes incidentes en Jujuy, en la fábrica textil Brukman y el cierre de la empresa de aviación LAPA fue alentada por sectores vinculados con el candidato presidencial Carlos Menem para perjudicar al postulante de la Casa Rosada, Néstor Kirchner.

La sospecha principal del gobierno se circunscribió a dos focos políticos, dentro del contexto electoral: para la Casa Rosada, la orden judicial de desalojo, emitida por el juez de instrucción, Jorge Rimondi, fue inoportuna y no inocente: el conflicto lleva un año y medio, pero el fallo se produjo a seis días de las elecciones presidenciales.

El duhaldismo asocia a ese juez con el menemismo. Hubo otro factor llamativo: los jueces no quisieron dialogar con ministros que buscaban una salida. «Este es uno de los puntos principales de sospecha», aseguran fuentes cercanas al Gobierno. También los camaristas son identificados en la Casa Rosada como cercanos a Menem.

Para el oficialismo, además, grupos de izquierda, en su lógica, evalúan que acumulan capital político con estos episodios de cara a los comicios y frente a otros partidos de izquierda y dicen que los incidentes del lunes se iniciaron para impedir la audiencia de conciliación entre obreros de la empresa con la ministro de Trabajo para mantener vivo el fuego del conflicto. «Son funcionales a la derecha», comentan.

Es otro modo de ver las cosas. *

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