EEUU mantiene la amenaza contra Siria

Las amenazas vertidas por Bush, Rumsfeld y consortes contra Siria se mantienen plenamente, aunque su tono se ha moderado levemente a causa del escalofrío que la guerra sin fin echada a andar por la Casa Blanca provocó en algunos de sus escasos aliados, como España. Pero en altas esferas de Washington hay quienes siguen hablando sin tapujos el lenguaje de la intervención armada contra Siria. Entre ellos, el senador Lieberman, miembro dilecto del lobby israelí y sostenedor a capa y espada de Sharon en su guerra contra los palestinos. Casualmente (o no) el procónsul norteamericano en Irak general Jay Garner, proveniente del círculo más estrecho del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, es también un destacado integrante del lobby israelí. Véase cómo se alinean las fichas en la conflictiva región del Medio Oriente.

Lieberman y la conexión con los masacradores israelíes

En la elección norteamericana de 2000 el senador Joseph Lieberman integró como candidato a la vicepresidencia la fórmula demócrata encabezada por Al Gore que enfrentó al binomio Bush-Cheney. Por sus estrechas conexiones con el gobierno de Israel, estaba destinado a atraerle votos de los judíos norteamericanos (en lo cual fracasó ostensiblemente, porque éstos votaron mayormente a Bush, sobre todo en la Florida). Ahora, en la carrera presidencial de 2004, Lieberman es uno de los precandidatos demócratas. En estas condiciones exhortó al gobierno norteamericano a «fijar un ultimátum» a Siria para que entregue a los seguidores de Saddam Hussein que encontraron refugio allí. Véase cómo razona: «Siria es la vía más lógica de escape que tienen los seguidores de Saddam». Por lo tanto, están ahí. Y además, «son criminales de guerra» (ellos, no los yankis que masacraron por doquier, incluso en los hospitales, usando armas de destrucción masiva). De ahí la conclusión, y adviértase el lenguaje en que está formulada: «Si los sirios no cooperan, pienso que deberíamos utilizar todo nuestro talento y nuestra bravura para ir allá y capturarlos o matarlos nosotros mismos».

Es la lógica de la época de las cavernas, la justicia por mano propia, en forma indiscriminada, el asesinato a mansalva. Que es por otra parte la norma que impusieron las tropas de ocupación por mandato expreso del Pentágono, el cual distribuyó las fotos de los principales integrantes del gobierno de Irak y dio orden a sus militares y agentes de Inteligencia, incluidos servicios especiales, de matarlos dondequiera los hallasen.

Bush en el Far West, gangsters en acción

Por cierto que en esta materia el propio George W. Bush no se queda atrás. En la forma y en el fondo. También demostró que sabe hablar el lenguaje de los gangsters y pistoleros, o de los que colonizaron el Lejano Oeste matando a los pobladores indios autóctonos. El presidente, faltaba más, asistió cristianamente a la celebración de Pascua en la base militar más importante de los EEUU (la de Fort Hood, en Texas) en el mismo momento en que el Papa pronunciaba su alegato «urbi et orbi» por la paz en Irak, en Palestina y en el mundo. En la celebración participaron también soldados norteamericanos que fueron tomados prisioneros por los iraquíes y luego liberados sanos y salvos, sin un rasguño. Ahí Bush dijo esta frase para la historia, dirigida a Saddam Hussein: «Si está aún vivo, le aconsejo que agache la cabeza, si no quiere convertirse en un blanco» de los soldados estadounidenses.

Acto seguido, cantó loas a lo que denominó «la liberación de Irak», cuando se sabe que Bagdad carece de agua y electricidad desde comienzos de este mes como consecuencia de los bombardeos, que la situación de los hospitales es crítica y muchos están clausurados, que se siguen sufriendo las consecuencias retardadas de las bombas de fragmentación, pululando los casos de infecciones y gangrenas que requieren amputaciones. Un generalizado cuadro dantesco, frente al cual el propio general Garner declaró que «tomará tiempo» para que la situación retorne a su cauce. La proclamada ayuda humanitaria tarda días en llegar, y ya se anunció que no comenzará a ser distribuida hasta después de iniciado el mes de mayo.

Además en las últimas horas la ONU formuló una denuncia de extrema gravedad.

Prohibición al personal humanitario de la ONU

El personal humanitario de la ONU, cuyos esfuerzos para paliar la situación han sido obstaculizados por las tropas de la «coalición», denunció el lunes que las fuerzas norteamericanas se negaron a garantizar un corredor aéreo para que 31 funcionarios de ese carácter pudieran regresar al norte de Irak para efectuar sus tareas en varias gobernaciones. El pedido había sido formulado con la debida antelación por el coordinador para cuestiones humanitarias, Ramiro Lopes da Silva, pero chocó con la negativa expresa de las fuerzas de la coalición que ocupan el norte de Irak, según declaró el portavoz de la oficina de la ONU para cuestiones humanitarias, David Wimhurst.

En cambio, de lo que sí se han ocupado sin tardanza los mandos y el nuevo gobernador es de designar un nuevo ministro del petróleo para reemprender de inmediato la producción, suspendida desde el inicio de los bombardeos.

Hans Blix otra vez en escena

En este cuadro, reapareció otra vez en escena el jefe de inspectores de la ONU, Han Blix. Como se recordará éste, emprendió la tarea encomendada con gran profesionalismo y resultados plausibles que merecieron apoyo de la comunidad internacional, menos de EEUU y Gran Bretaña, que iniciaron la guerra por su cuenta, haciendo a un lado los informes y la labor de los inspectores. Ahora Blix ha vuelto a sostener que los informes de la CIA, sobre cuya base se lanzó la invasión, eran totalmente falsos. Los hechos parecen darle la razón porque no hay señales de las armas de destrucción masiva y parece confirmarse la frase de Confucio de que es muy difícil atrapar a un gato negro en un cuarto oscuro, sobre todo si el gato no está. *

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